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Vicente
Huidobro
VICENTE HUIDOBRO
Nacido
en Santiago de Chile el 10 de Enero de 1893. Su obra poética está
escrita parte en español y parte en francés, y es en París
donde, junto a los más grandes creadores del movimiento artístico
moderno, desarrolló lo más valioso de su aporte a la poesía
universal. Vivió allí por espacio de quince años,
y su casa fue centro de la ebullición de artistas de la talla de
Juan Gris, Jacques Lipschütz, Pablo Picasso, Robert Delaunay, Max
Jacob, Hans Harp, Tristán Tzara, y tantos otros venidos de todos
los rincones del mundo. Sus libros han sido ilustrados por Juan Gris,
Robert Delaunay, Pablo Picasso, y escribió una obra en colaboración
con el pintor y poeta alemán Hans Arp, editada en Chile por Zig-Zag:
"Tres inmensas novelas". Este, Picasso y Gris han hecho su retrato.
El año 1927 hizo su segundo viaje al París aún constelado
de artistas. Ha viajado por los principales países del mundo, y
su influencia humana y estética, llevada a cabo con el ejemplo
de su vida vibrante y fogosa, se ha ejercido especialmente en España
y América. Sus obras han sido traducidas al inglés, alemán,
sueco y otras lenguas; sus poemas figuran en las mejores antologías
de Europa, siendo considerado en muchas como poeta francés. Cagliostro
fue solicitado por el célebre actor cinematográfico Iván
Mosjouskine, y, a su vez, su Mío Cid Campeador fue pedido por Douglas
Fairbanks padre, amigo de Huidobro, para ser protagonizado por él.
Ha ocupado, ad honorem, cargos diplomáticos de su patria en países
europeos. Su vida política, exaltada, sincera y viva de pasión,
ha sido sólo una muestra parcial de su espíritu creador,
inquieto y revolucionario. Fuera de su beneficiosa influencia estética
directa, la radiación espiritual que se desprende de su misión
de hombre y poeta ha sido principalmente captada por las jóvenes
generaciones, que han sido las primeras en acercarse a él: y es
así como, en una frase, que quiso ser mordaz, un crítico
chileno le dio el bautizo más emocionante para el siempre joven
poeta americano: "Decano de la juventud".
(Nota
biográfica contenida en el texto CAGLIOSTRO publicado en el 50º
Aniversario de la Editorial Universitaria: Noviembre.1997)
El poeta,
desde hace un tiempo largo, duerme en la más hermosa colina de
Cartagena.
Sus escritos viven entre nosotros, pero, no podríamos asegurar
que le conocemos.
No hemos abierto la tumba y no hemos visto el mar desde el fondo.
Roberto,
nuestro Maestro Bescós, nos ilustra en el manuscrito casi breve
publicado en la
Revista Trapisonda el 7 de Marzo de 1984.
Más
de veinte años van desde entonces.
Leamos:
HUIDOBRO, Un atentado celeste. "Las palabras están hechas
de aliento." Hamlet.
El mismo
poeta reflexiona en el silente lugar donde viviese un Nietzche obsesionado.
¿Busco,
acaso, la felicidad?
¡Busco
mi obra, busco mi vida!
Este
pensamiento alquímico, con los ojos tamaños en lo eternal,
puede definir en algo la vida y obra de Vicente Huidobro, "el pastor
de aeroplanos". Antipoeta y mago, manejando su autorretrato que hízose
él por "la cuna de pajaros".
Ya a
los veinte años ( por sólo redondear cifras ), el joven
García - Huidobro Fernández (firmábase así
hasta entonces) levanta en su era el soporte teórico a la Poesía
que ha de convertir en célebre escuela: El Creacionismo.
Situamos
el año 1915. Época de notorios cambios. Agregamos notorio
por el simple derecho a enfatizar. Siempre ha habido épocas de
cambio. El citado año sorprende a Europa en una lucha sin cuartel.
(Paradoja: cuarteles sobraban).
Grandes
imperios se vienen abajo como castillos de naipe, torpemente barajados.
La primer Gran Guerra se libra hasta en el propio corazón del hombre,
y una gruta de la campiña portuguesa, en Fátima, ha de marcar
terribles designios.
En las
barricadas la hórrida garra de la muerte ciega la vida al soldado,
de pueblos soñadores, generosos, llenos de sol, legendarios. Intensos
en siglos y tradición. Príncipes, obreros, poetas, al martirio.
De ahí el violento pacifismo del bardo inglés caído
en el palenque: "Ojos agudos, miembros finos, orgullosos atletas
/ dados en prenda al capricho de los asesinos". Silencio...por Isaac
Rosenberg y los demás elegidos por los obuses.
Todo
esto llamará a otras formas de vivir y convivir. La situación
moral, filosófica y material tomará un tipo distinto de
abarcar la presencia humana.
Y mientras
las viejas culturas apocalípticamente se entretienen en destrozar
la cabeza de Víctor Hugo o de Petrarca, en despojar el País
de las Maravillas o el santuario de Tolstoi, en apurar la locura de Hamlet
y de Van Gogh, el habitante de Indoamérica que sólo escucha
ecos espaciados de la metralla, trabaja, obedece, sufre y goza en el estilo
de estas tierras.
En lo
estético, el campo aún está verde. Chile verde. Existen
nobles esfuerzos por quebrar moldes anticuados. La literatura, en variados
aspectos, todavía bebe mistela en un sarao de la Colonia.
Carlitos
Pezoa Véliz tiende a ser un hito, y como un Bautista en su Jordán
criollo anuncia el alba genial que trae a Gabriela, a Pablo de Rocka (el
cantor terrible), a Neftalí, el de Parral. Un río que férreo,
suena.
En una
esquina, el tiempo se detiene a inquirir noticias.
Salta
el postulado soberbio, altivo: El Sumo Sacerdote ante el Tótem
del Verbo Lírico.
"Non
serviam. No he de ser tu esclavo, Madre Natura; seré tu amo".
Prometeo
joven, sacrílego destructor de mitos y talaveras, ha interpretado
el tono prócer del maestro Rubén Darío. Pero, Huidobro
no seguirá por la ruta de rica pedrería, fastuosos palacios
de cristal, de pavos reales y adorables Margaritas. Vicente ingresará
al sueño de los creadores. Un sueño vivo el suyo. No imitar,
recrear, revitalizar la naturaleza, valiéndose del sentido eterno
de las leyes naturales. ¿Superar la Obra del Arquitecto? De ningún
modo. Su genialidad es constituye precisamente en haber hecho creer que
eso hubiese intentado hacer. ¿Pecado de poeta? Oficio de poeta.
He ahí su adánica hazaña.
Un hombre
no se puede parcelar. El artista es íntegro, por lo demás.
Sin embargo, para ubicar paso a paso su obra en el tiempo y espacio hay
que identificar gente, domicilio y paisaje, apuntar parámetros.
Sin tener la mínima intención de entregar un trabajo de
matemático o de copiosa erudición ( ¡ni que creérselo,
por Dios! ) efectuemos un viaje de placer por los Estados del Creacionimo.
I.-
CREACIÓN.
Fin del
Reino de la Literatura.
Primer
Estado.
Con fuerza
adolescente, nutrido de sus maestros franceses Mallarmé, Papá
Verlaine, Rimbaud y "San" Baudelaire, Vicente da cauce a primarios
libros de versos que no van a ser significativos en cuanto a vuelo y calidad.
Ni buenos ni malos, honradamente, intrascendentes; los polluelos de 1912
y 1914 poseen una virtud única : ser el inicio. Ha empezado la
colosal aventura de un campeón.
"Ecos
del alma", dedicado a su amada Manuela Portales, "los versos
desprovistos de todo mérito". Tal cual lo dice en la dedicatoria
el acento le sale con un dolorcillo blanco y tempranero: " Oye, amigo,
este consuelo: / Desde que murió tu bella / Cada vez que miro el
cielo / He visto que allá en su velo / Fulgura una nueva estrella".
A una que tenía "los ojos verdes" es la "Gruta del
Silencio". Libro rosa y melancólico. En "Canciones de
la Noche" hay atisbos de futuro maestro. Páginas de poemas
dibujados, los graciosos caligramas van a ser la introducción de
un fino juego tipográfico.
Cierra
esta época con "Las Pagodas Ocultas", exquisita visión
del poeta. Aquí disfruta el lector con actitudes bíblicas,
orientales, sacramentales. La parábola y el salmo, el poema en
prosa son cofrades bajo el cielo raso de pagodas construidas en las altas
serranías del espíritu. ¿Por dónde llegar
algún día ahí? " El sendero de Seda es el único
que lleva a la Pagoda Oculta". Pero, antes, escucha : "Para
poder llegar a la Gran Pagoda tu frente ha de ponerse pálida de
meditación". Huidobro es un monje en ese instante y el manto
le asienta. Canta al Silencio, a la llave mistérica del Fuego,
al Río, a la Madre, al Primer Hombre que Vio la Muerte. Lleno de
amor y ensimismamiento con gratitud para con el Hacedor, a la Amada dice:
"¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?".
Al encuentro
con su destino, Huidobro anuncia el reino de las Creaciones.. Anudando
los tiempos aceptemos el
Segundo
Estado.
"El
poeta es el único sabio verdadero. No hablo de los hombres que
tienen talento poético, o que tienen cierta destreza para ordenar
rimas, sino del verdadero poeta".
Un nuevo
golpe a la catalepsia de los bardos antiguos. Y se apresura a confesarle
a Emerson, a cuya memoria dedica su admirable texto "Adán"
(1916): "No es que desprecie a los antiguos, pero, es innegable que
la mayoría eran poetas de vestuario, sin nada interno". El
imperativo huidobriano asoma con claridad apoyado de las lecciones emersonianas
y decide que la idea es la que debe crear el ritmo, la poesía no
debe atarse a las patas de un código, dando por válido el
despertar a un interno mundo de belleza. Y donarlo todo a la Humanidad.
El "Adán"
es un cantar panteísta, homérido. No es un Adán ateo,
como se ha mal opinado. Es el oratorio por el primer hombre que comprendió
la Naturaleza: " Adán, como el que despierta de un gran sueño
/ Atónito miraba el Universo / Y como si acabara de surgir de la
tierra / Olía todo a ella".
No niega
el poeta la tierra, el polvo de la raíz. Sólo ejerce poesía
en la poesía: " Y Adán abrazó a Eva / Y al estrecharla
entre sus brazos / Creyó que abrazaba toda la tierra". Se
permite con el alma el libre albedrío para maravillarse de la arquitectura
de la Vida.
Ambicioso
el malabar, inquietante obra. Hay los que dicen que incurrió el
poeta en el delito de haber querido utilizar la ciencia para elevar pirámides
personales, cuando sólo entendía que el arte posee sus potenciales
licencias. Para el Artista, ni tribunales del Santo Oficio ni sanatorios
para locos: "Que el verso sea como una llave / que abra mil puertas"...
El sueño vivo juega su papel superior: " El poeta es un pequeño
Dios". En Buenos Aires, el año 1916, esgrime la doctrina del
Hombre Espejo saltando al Hombre Divinidad. Es un recurso reformador de
gritar, conmocionar, remover.
¡Crear,
crear, crear!
Publica
el "Espejo de Agua".
Nace
el
Tercer
Estado.
Año
1917. Prosigue la Babel de pólvora en los desolados campos de Europa.
Nuestro Huidobro se presenta en París incursionando en la revista
Sic. Posteriormente, otra revista, Nord Sud, hará fama porque en
ella se concentrará la vanguardia de los nuevos tiempos. Bajo la
guía luminosa de Guillaume Apollinaire en páginas históricas
aparecen las firmas de André Breton (el líder del surrealismo
), Tristán Tzara (del movimiento Dadá ), Max Jacob y muchos
gigantes más. Surge ahí el querido nombre de un chileno
: Vicente Huidobro.
Los años
de guerra resultan de inmensa creatividad. Libros, foros, conferencias,
bohemia vivida con la flor y nata de la intelectualidad de ese período.
El "Poeta patagón", como se le denominase en una ocasión,
edita "Horizon Carré", ilustrado por Juan Gris, siendo
el primer volumen vicentiano que ve la luz en lengua gala. " Faire
un poeme comme la nature fait un arbre". Vida propia para el pájaro
o el árbol. Un abismo entre arte y realidad.
En 1918,
Huidobro pasa a Madrid. Dando un toque, el mago hace emerger nuevos tomos
: "Tour Eiffel, Hallali" (Poéme de guerre), "Ecuatorial",
dedicado a Picasso, "Poemas Árticos".
La evolución
del pensamiento poético huidobriano se radica en la dualidad poesía
es a pintura. La creación poética es una arquitectura. El
concepto líneas, forma, dibujo, trasladados a la palabra. Vemos
en esta significativa posición del vate, la importancia de Pablo
Picasso y su experiencia cubista como un factor decisivo. Una Poesía
Nueva como fruto de la fraternidad entre el poeta y los plásticos.
Cuarto
Estado.
Aunque
relacionado estrechamente con los círculos surrealistas y dadaístas,
Huidobro mantuvo una independencia clave entre el resto que conformaban
Breton o Paul Eluard, lo que valió mantener pura su teoría.
Se afirma en su ideal en que todo reside en no imitar y que la dimensión
poética cobra formas redentoras en el alfabeto humano. Descubre
que bajo la figura gramatical existen duendes. Voces mágicas que
animan y animizan el frío carácter del lenguaje técnico.
Cerca
de 1923 surge la revista " Creación ", trampolín
del cual han de saltar al mundo las convicciones estéticas del
maestro.
Al término
de la guerra, en 1918, trayendo dolorosas cláusulas a vencidos
y débiles, Huidobro escribe su controvertido "Finis Britania",
valiente protesta por el caso de la Inda bajo el ImperioBritánico,
ganándose la simpatía del Gran Alma, el inmenso Gandhi.
Penetramos al umbral donde nos recibe una paloma azul y bajo una seña
del Marqués de Casa Real, tomamos lugar en el salón del
Quinto
Estado.
Vuelta
a París. Aquí ya nace la especie que " M. Vincent Huidobro
" era un antipatriota europeizado. La envidia del intelectualaje
mapochino de aquel entonces ( con hermosas excepciones ), típicamente
chato, harán valer su condición de amante del coñac,
de la bonne vie y del Sena. Poeta francés nacido en Chile, se le
reprochará. Huidobro se defiende con firmeza: " No hemos hecho
nada en Chile ¡ No tenemos nada; ni arquitectura ni música
ni poesía. Este es el verdadero patriotismo. Dolerse de los defectos.
Y luchar para extinguirlos y llenar esos huecos".
Vienen
nuevos libros. "Automme Regulier" y "Tout a Coup",
de 1925. Proclama la humanización de las cosas en poesía.
Hace notar que lo vago se hace preciso y valorizar lo abstracto en viaje
hacia lo real y viceversa.
Hay dolor
en las raíces. Vamos con el
Sexto
Estado.
Año
de 1926. Regresa el poeta a Chile. A esa patria que paseó en Francia,
en España, en las altas cátedras con el amor de un auténtico
buen hijo de su tierra. ¡ Cuánta deuda pendiente, señores,
tenemos en la columna del debe para con el ilustre Vicente Huidobro!
En Santiago
se encuentra con la pequeñez del medio. Responde con generosidad
y se pone al día con el suelo materno. Publica un nuevo libro:
"Vientos Contrarios". Y se enfrenta a una jauría que
lo hirió hondamente. Para ella el rayo: " Tomen, coman, pero,
también piensen".
Llegará
a participar en la cosa pública por un tiempo. Es más bien
otro desborde de su imaginación arrolladora. Polemiza, crea, acusa.
Levanta una lúdicra candidatura a la Presidencia de la República.
Afanes "políticos" de un gran humorista. ¿ Llamaríamos
a esto lo "social mágico"?....Cansado luego de esa calamidad
mental que aflige a la chilenidad, huye nuevamente al oxígeno.
Es que Huidobro le quedaba grande a la vida oscura, inoriginal, de sus
coterráneos. Ese sino de pueblo chico que nos persigue: el no hablar
con inteligencia para sólo emitir ruidos. Talvez el maestro dijo
como aquel español: "Sáquenme a estos que me revuelven
los ojos".
Llega
1931. El mundo será testigo del espíritu que contiene el
Séptimo
Estado.
Madrid,
una capital para " Altazor ", obra cumbre del genio creacionista.
Es el
Vicente aéreo, ave migratoria, " molino en movimiento ".
" Altazor " es la odisea extraordinaria del ser " fulminado
por la altura ". En el prefacio, el poeta se nos presenta de origen
a cabeza: " Nací a los treinta y tres años el día
de la muerte de Cristo". Carga sobre sus hombros la suerte del hombre:
" Altazor, ¿ por qué perdiste tu primera serenidad?
/ ¿Qué ángel malo se paró en la puerta de
tu sonrisa / con la espada en la mano? / ¿Quién sembró
la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios? / ¿Por
qué un día de repente sentiste el terror de ser?. Altazor
nos trae todo el Hombre: "El hombre herido por sabe quién?".
En este canto fluye el liberador símbolo alado, la Golondrina:
"Se acerca a todo galope / Ya viene la Golontrina / Ya viene la Goloncima
/ Viene la Golonchina / Viene la Golonclima / Ya viene la Golonrisa /
La Goloniña / La Golongira / La Golonlira / La golonbrisa / Ya
viene la Golondía". Estamos ante la visión del "pájaro
tralalí", el esotérico aventurero que afirma que "
ningún navegante ha encontrado la rosa de los mares". Esta
es la flor: El poeta sabe "dónde se esconde". Es la verdad
de la Vida, el juego clave de Altazor.
El maestro
se desplaza con rapidez. En la revista Bifur se conecta con Sartre y T.
S. Eliot, el futuro Nobel de Guatemala Miguel Ángel Asturias, St.
John Perse.
En España,
otro libro: " Temblor de Cielo". El tema es del amor. Conocemos
a Isolda, la Mujer Amada, en una bellísima e incomparable creación.
Extensas páginas en prosa para un poema encantador, maduro, piruetesco,
con algo de sombrío y velado: " Señoras y señores,
hay un pájaro que se abre en pleno vuelo y nos arroja la eternidad".
El mago vuelve a su vara y tocando el objeto le transforma: "Entonces
el castillo se convierte en una flor, el ojo se convierte en un río,
Isolda en la época glacial los osos eran flores". Raro poema,
a lo Rabelais, en una exquisita figuración del Amor, de la Muerte
y de la Eternidad.
Del mismo
tiempo, menos denso y metafísico, resulta " Mio Cid Campeador
". Huidobro coge al Cid y recrea la épica con elogiosos resultados
de la crítica. Es su increíble paso a la novela.
En 1932
saluda a las candilejas. Publica "Gilles de Raíz", una
tragedia de interesante atmósfera. Su extraño héroe
es el compañero olvidado de Juana de Arco: Gilles.
América,
la Andina, mujer fidelísima, reclama al guerrero a su lecho austral.
La mariposa boreal se acerca y el
Octavo
Estado.-
El mundo
de las letras conocerá a partir de 1934 una gama novelística
acompañada de una poesía magistral. Cada novela es todo
acción, ricas imágenes, argumentos ágiles. Por ejemplo:
"Cagliostro", de cinematográfico manejo por ser justamente
un guión preconcebido así por su autor, con narrativa de
categoría literaria que es un prodigio.
Se suceden
"La Próxima", "Papá o el diario de Alicia
Mir", "Tres Inmensas Novelas": Esto último en colaboración
con una gloria europea. El poeta y pintor alemán Hans Arp.
De entre
el temporal gigantesco de insólita imaginación otra vez
topamos al dramaturgo. Entrega, ahora, "En la Luna". Es una
graciosa pieza teatral cuyo asunto de estupenda ironía cuenta la
historia de una pequeña república en que se turnan en el
poder diferentes gremios: los dentistas, los maniceros, los bomberos,
en fin. Fina tomada de pelo de muy buen guisa.
Después
sale de las prensas "Sátiro o el Poder de las Palabras".
Surge
la preocupación de algunos esmerados sectores intelectuales por
dar a conocer a los chilenos la obra del notable escritor. El vacío
es enorme, inhumano. Dos poetas de aquel tiempo, los jóvenes literatos
Eduardo Anguita y Volodia Teitelboim, extraen paasajes importantes de
la labor huidobriana en el libro " Antología de Poesía
Chilena", texto acogido con gratitud por significar un esfuerzo enorme
al reunir varios ríos líricos del país.
La revista
"Mandrágora" se ve enriquecida con la pluma creacionista.
Se acerca
el comienzo de la inmortalidad. Es el
Noveno
Estado.
"Paz
sobre la constelación cantante..." Sobreviene como el período
sereno de la creación. Aquellos poemas que están esparcidos
por una y otra revista o permanecen sin publicar toman cuerpo de libro
en "El Ciudadano del Olvido", del año 1941.
El volumen
titulado "Últimos Poemas" fue editado por la hija del
poeta, la señora Manuela García - Huidobro. Grandes cantos
con el acento en su más alta cumbre: profundidad, don de maestría,
reflexiva madurez. En esas páginas vienen las macizas palabras
del "Monumento al Mar", el "Canto a Francia", "El
Paso del Retorno", "El Pasajero de su Destino" y una vasta
cosecha de un verbo de máxima categoría.
Esta
es en apretada síntesis la obra literaria del poeta que "desde
lo alto de su cruz dejare caer sobre la tierra siete palabras..."
Toda
una vida en constante inventiva, Huidobro se nos muestra respetando sus
propios mandamientos, el camino dorado de los Nueve Estados del Creacionismo,
más el de Gracia el que parece ser el espíritu santo que
envolvió su paso de maestro y de "doble de sí mismo"
por este valle.
Una atrevida
herida física derrumbó al último infante del Cid.
El 2 de Enero de 1948 " moría una paloma bajo los grandes
árboles del mundo". La Coronación de la Muerte en Cartagena
dormida.
II.- PERSPECTIVA Y PRESENCIA DE UN MAESTRO.
Reflexionemos
un breve instante a modo de paréntesis.
¿A
qué viene tanto examen? ¿Cuál es el sentido de llenar
carillas, recalentar argumentos, vestir con la camiseta de un famoso o
desdeñar su labor?
Luego
son meros prejuicios, porque es de justicia, es imperativo, es ético
refrescar la memoria de los pueblos por el nombre de seres constructivos
que han dotado de brillo y elevación al linaje humano. La proyección
futura de la obra de los que nos anteceden en el tiempo es lo que nos
incumbe. Parte de una misión.
Despejemos
los significados. Para el caso la sombra fulgurante de Huidobro. Base
de la inquietud sale de lo actual hacia lo venidero.
¿Qué
es el Creacionismo? Ya lo sabemos, aunque en superficial respuesta. Partimos
del concepto del pequeño dios, ese que descubre nuevas formas de
vivir el espacio y crea sus adanes y evas propios. Pero, este no es Dios.
¡Cuidado! Jamás nuestro vate opuso su teoría a lo
Absoluto. No es una pasión negra y luciferina. La tesis es clara,
nunca hermética: "Haced florecer la rosa", es el no repetir
el mundo, sino que dar a la Poesía el derecho a edificar su realidad.
El poeta no actúa "en rededor de", se manifiesta dentro
de la médula, "manejando la noche". Talvez esperando
a veces: " cada día me trae un vestido de sorpresas ".
Es el
campo de las Nuevas Visiones en la perspectiva de la inteligencia creadora.
La duda
es la sospecha del sabueso. ¿Es una gran estafa El Creacionismo?
Todavía se discute en algunos círculos intelectuales un
presunto plagio. El académico español Guillermo de Torre
encabezó tozudamente y por lustros los ataques más enconados
en contra de la paternidad de la escuela que posee nuestro cofrade. Las
doctas pretensiones del hispano eran de situar al al francés Pierre
Reverdy como autor verdadero del movimiento. El tema se enreda en mil
y un debates. En suma, lo que ha quedado del dilema es una transparente
verdad que ha dejado en buen pie el honor del poeta americano.
El verbo
de los cantores es único. El hogar forma los hábitos, el
carácter. La universidad-tierra templa a la persona. Habiéndolo
recepcionado todo con honradez el estilo en un artista es su experiencia.
Acercándonos
a lo que a estas alturas conviene mirar como sabrosas anécdotas,
ya sea escudriñando en diversas fuentes o escuchando a contemporáneos
sobrevivientes, damos con el punto negro de viejas polémicas.
La discusión
Vicente versus Pablo tuvo un noble telón de caballeros. Por los
años 1947 o 48. Huidobro buscaba la reconciliación, sólo
que la muerte impidió una positiva respuesta proveniente del autor
de las Odas.
Revista
"Ercilla", con fecha 7 de Febrero de 1968, trae un hermoso artículo
firmado por Neruda bajo el título de "Búsquedas de
Vicente Huidobro". Citemos un fragmento decidor:" Considero
a Huidobro como un poeta clásico de nuestro idioma, y nos embarga
esta corriente inacabable de claridad. No hay poesía tan clara
como la de Vicente Huidobro".
Ejemplar
resulta enterarse que el mismo don Pablo clamase: "He propuesto un
monumento para él junto a Rubén Darío, pero, nuestros
gobiernos son parcos en erigir estatuas a los creadores y pródigos
en monumentos sin sentido". (1968)
Rota
la amarga exaltación de la querella, los jóvenes de hoy
y la humanidad de mañana abocarse al ejercicio moral de mantener
sagradamente la recordación de los padres espirituales de la Cultura
Universal, llámese Neruda, Cervantes o Abraham Lincoln. Fin a condimentadas
regiamente pero tontas disputas que no aportan nada. Un país que
sólo se nutre del rumor la maledicencia no es más que una
tribu oscura en plena Edad de Piedra.
En la
ocasión de un homenaje celebrado en Europa dedicado al mago de
Altazor, el Premio Nobel de 1971 volverá a hablar: " Con placer
y con honor he escrito estas palabras y saludar la memoria de mi compañero
desaparecido cuando se levanta esta vez muy lejos de Chile el resplandor
de su poesía".
Bello
gesto más allá de Oriente Eterno.
Hemos
hablado del literato. A todo lo que se ha pergueñado en estas líneas
usted lector buscará legítimamente el aporte real de los
trabajos del maestro a la Poesía, a la literatura en general.
La doctrina
estética del Creacionismo, que le pertenece, con la que moviliza
su obra y originando con ello estímulos claves a la labor de otros
artistas.
Coloca
en boga el caligrama, una bella expresión poética. El acierto
radica en que el escritor nuestro es el primero en popularizar dicha forma.
Sacrifica
el castellano para presentar textos en otro idioma en el entendido de
ser eco de la cuna y ubicar su continente en la alta mesa redonda del
Arte Moderno.
Agrega
un notable sentido lírico a la novela y nuevas experiencias en
el teatro.
NO ignoremos
un mérito insoslayable más que acrecienta la admiración
en el corazón de sus hermanos. Fruto de una acuciosa encuesta hecha
en Alemania, expertos concluyeron que en plano del espíritu durante
un señalado lapso de siglo (20) lo más importante fue: La
teoría de la relatividad, de Einstein; la teoría del psicoanálisis,
de Freud; y la teoría del Creacionismo, de Huidobro.
Los comentarios
para cuando estés solo.
III.
LEYENDA.
Suave
el dibujo. Cartagena es una fina ciudad, como de maqueta. Con sus casas,
tejas, balcones, parece de cuento. Vista de lejos, ya sea de la curva
final en la carretera que la une al Puerto de San Antonio o a bordo de
un lanchón a lomo del Pacífico invita al ensueño,
a recorrerla, a adentrarse en ella de escalinatas a cerros. Surge en la
neblina siendo un día de noviembre. Es la típica camanchaca
que suele cubrir la antigua caleta sorprendiendo a los turistas y envolviendo
las venerables casonas.
En verano
es digna de la mejor paleta. El conjunto es un fresco formidable de gente,
naturaleza y encanto. Lo último a cada metro. Debe ser uno de los
rincones privilegiados del mundo por las hermosas niñas que ayudan
a endiosar el paisaje. Hay que mencionarlo.
Sin sentir
el recorrido nos dejamos llevar por un dulce aroma a frutas, a claveles,
a yedra.
Luego
de haber husmeado por Las Lilas el rostro semi olvidado de Manuel Magallanes
Moure, el poeta que viviese aquí en temporadas lejanas, tomamos
el reducido grupo por una hojarada calleja hasta salir a la plaza central.
El campanario de la iglesia nos observa de arriba abajo. Nos bendice.
Doblamos
le esquina crucial. Costó un rato decidirse, y tímidos llamamos
a la puerta. Esta se abrió por medio de una cuerda que la tiraban
desde arriba. Ascendimos los peldaños en media espiral y la cordialidad
nos recibe con los brazos abiertos.
Estamos
en casa de un eximio periodista en retiro.
Unos
jugos. Que sáquense las chaquetas. Van los aperitivos.
El día
afuera ha permanecido nublado. Abochornado.
Después,
el almuerzo a fuerza de exquisito aunque supuestamente "a la suerte",
se constituyó con los minutos en alegre charla. Acudieron nombres
de amigos comunes, autores leídos, historias. Al correr de la tertulia
el tópico que si no se tocase sonaría a agravio: Isla Negra,
Neruda.
"Cuerpo
de mujer, blancas colinas, muslos blancos".
Recordamos
de pronto que habíamos andado en la pista del romántico
Magallanes Moure. Entre todas esas sutiles presencias convocadas la pregunta
por el auténtico dueño de casa: Vicente Huidobro.
Mientras
alguien memoriza versos nuestro excelente anfitrión nos lleva con
la mirada hacia los ventanales cuya vista es impagable. Explica el compadre
que en vida del Poeta, en el atardecer de las aves, extraños seres
se arrodillaban a orar en la playa por el espíritu de los poetas
malditos. Todo presidido por el encantador de serpientes.
Nuestro
amigo agrega que innumerables veces vieron a don Vicente, luciendo su
apostura de aristócrata en rebeldía, rodeado de errantes
iniciados llegados de todas partes del globo, para las grandes farras
de ingenio y sortilegio. Allá en la finca la poesía vivía
de vida propia uniendo a figuras resonantes y curiosas.
El anfitrión
vuélvese melancólico. Más de alguna vez gustaba ir
y hace recuerdos. A la hacienda concurrían Lenka Franulic, la memorable
dama del periodismo; el extravagante pintor Valle-Inclán, hijo
del gran don Ramón; Eduardo Molina Ventura (hoy tranquilito en
vecindad con el río Maipo); la Mandrágora.
Don Vicente,
dominándolo todo desde su elaborado Olimpo con un gesto de Serenísimo
Comendador del Asado al Palo convidaba a un mosto bouquet de dioses.
"¡Qué
cantidad de buen criterio se necesita para ser loco!".
Había
que completar la jornada con un jalón de oro. El Profesor apuraba
la idea. Un pequeño reposo y "se las echa el Buin" hacia
el santuario en la colina. En el Conte Verde se alió a la romería
un decano de las jornadas cartageninas, invitado " a la pasadita
" por nuestro amigazo periodista.
A nadie
le para la lengua en esto de especular. Vamos como a la búsqueda
del Santo Grial; da la sensación.
A poco
de ir dejando el poblado a la espalda se ingresa a la región de
la magia. Un camino que " baja y se pierde ", polvoriento y
quebrado en arbolados recodos se presenta a las pupilas del peregrino.
Topamos
con una señorial mansión, sencilla, confortable. He aquí
la residencia de una dama que tuvo mucho que ver en la vida sentimental
del maestro.
¡El
amor! Enamorados del amor llegamos al amplio portal del fundo que después
de leve titubeo, traspasamos sin problemas.
Frente
a la patronal casa de campo la saga de un poeta iluminado asume vuelo
de águila. Estamos como en tierra sagrada y ello convoca a reflexiones.
Detrás
de la efeméride con bombo y discurso los hombres son lo que son:
el mortal débil, incierto y desprovisto de galas divinas. Y por
el contrario ello no lesiona a la poesía porque el encanto de la
poesía habita en la sencillez mágica de la realidad. Naturalmente
cobra mayor emoción el indagar con cierta inoculta simpatía
por el personaje, en lugares queridos por donde se encuentre o habría
estado aquel.
Hay seres
que trasponen la vivencia cotidiana y existen en estado angélico.
Ya dijo Alone: "Existió y no morirá fácilmente".
Dicen
por ahí los que saben que a Huidobro se lo ha tragado la leyenda.
Un lugareño
tiene a flor de labio la más popular de las historias en torno
al recuerdo de don Vicente. Un compromiso secreto que debió cumplirle
a un caballero negro, grandazo, perfume de azufre. ¡Ave María
Purísima!
- La
purita y santa, amistá!
- No esté leseando!
- Se lo juro por mi maire, iñor! Fue un Sábado en que juí
de compras al puerto y se me hizo la noche en una "picá"
jugándome un par de brisquitas. Ya medio entonao, a medio filo
no má, me tiré al galope por el camino viejo. Todo iba bien
hasta que la bestia se me para en seco. Casi me juí de hocico,
jefe. No había caso que el caballo diera un paso. De un repente,
cerca del bosque, en medio de la tumba del señor que mentan, aparece
un fulano como de tres metros y con unos ojos coloraos así de grandes.
¡El aguardiente que demoré tomarme toda la tarde se me jué
en un segundo.
¡Martes
hoy, martes mañana!
Así
el mismo relato se va enriqueciendo con lujos y detalles a medida que
se pone oído a las sencillas gentes del sector.
Pájaros
distantes dan auge al misterio. La benevolencia de un grato cicerone y
la de una respetable ama de llaves nos abre el templo. Nadie moraba allí
por el momento. En el interior deambulamos mudos como émulos de
los cazadores del tesoro de Tutankamón. La atmósfera sería
idéntica, creo.
Admiramos
un retrato del poeta en su lozana juventud acomodada. Con esa pinta el
marquesito que casase con una nieta de don Diego Portales, raptó
de un castillo medieval a una linda francesita, bullado lance amoroso
por los años locos.
Emerge
un óleo no muy inocente. ¡El vate en el averno! En el sitio
donde cuelga la tenebrosa tela había una puerta, nos cuentan. Desde
la tapiada habitación todas las noches, asegura la señora,
el fantasma del "finado", muy altivo y elegante, cruzando el
salón se dirigía al exterior, hasta perderse en las sombras
el sonido de una espuelas. Nos miramos, sonreímos; y no. Solemnes,
hablamos en susurros, hundidos en la leyenda.
En añosos
anaqueles restos de una biblioteca excepcional. Revistas mal tenidas,
libros de viaje, antologías dedicadas por los autores, textos raros.
Detecto uno de Alta Magia. El Profesor, sabedor a fondo de Huidobro, insiste
en esa maravillosa creencia: Vicente, reencarnación de Cagliostro.
Una araña
se descuelga justo sobre el hombro de una compañera de peregrinaje.
El grupo
sale al patio y definitivamente enfilamos hacia la célebre tumba
solitaria. Nos salen al paso ruinas de un laborioso pasado agrícola.
Elementos en evidente deterioro. Un tractor sin ruedas. Maquinarias volcadas
por el polvo, útiles de labranza dispersos y rotos. Hay abandono
descortés en torno a un Patrimonio Nacional.
Acompañados
de los pinos del monte llegamos a la leve cima rodeando el frío
cuadrado donde descansa bajo tierra el simbólico despojo terreno.
El brío
arrollador de la vida no puede terminar en una estrecha bóveda,
se me ocurre.
"Fue
una hemiplejia. Se sentía mal y prefirió venirse a la costa.
El amaba esto y quería quedarse aquí, mirando el mar, de
pie como un valiente, coronada su cabeza por la greda y los pastos".
Nuestro
pueblo tiene su fe y los piadosos traerán flores. Insisto en mis
adentros. Esa cosa que guardan las urnas no son nada. El universo es ancho
y está lleno de infinitas vibraciones.
Se oyó
la sirena de un vapor y del campo gruesos ecos de quebrada. Pensamos en
la lucha civil de España. El poeta recorrió la península
azotada por los malos vientos. Imaginamos el reportero de guerra, de uniforme,
en la Francia del 40. En alguna parte escuchó el grito de De Gaulle
o estuvo en los centros de la acción bélica.
"Su
placer consistía en arriesgar su destino".
El periodista
recuerda que al regresar a Chile como un verdadero héroe, herido
en un combate, tría como trofeo triunfal el teléfono privado
de Adolfo Hitler., que horas antes de la caída de Berlin había
sustraído personalmente del escritorio del Führer, a quien
habría entrevistado en el bunker. Altazor nuevamente :
"Se
abre la tumba y al fondo se vé el mar".
Todos
los planetas se reflejan en sus aguas. Padre Sol, almirante del cielo,
en las entrañas de la tierra.
Peregrino,
ven y descifra el enigma.
Perdido
en los trigales un vaquero reúne a los animales. Por alguna de
esas laderas habrá pasado la cabalgata de lanceros hacia las terrazas
de Cartagena. Fue aquella la histórica jornada en que por decisión
del Alto Mando se emprendió el asalto a los dominios de Pablo Neruda
( en esa oportunidad veraneando en El Tabo ). Arcabuces del año
de la cocoa, armaduras y corvos, cimitarras, yelmos de Pedro de Valdivia
y, talvez, la carabina de don Ambrosio. Todo el armamento extraído
del fundo, en Llo-lleo. Don Domingo vio perderse a los locos, montados
en increíbles rocinantes. La orden del Comando Huidobriano era
coger vivo al general enemigo. Este no era otro que Neruda, quien no tenía
idea de dicho estado de guerra. El solazo pegaba sus fuertes chicotazos
y los hidalgos cruzados bajaron al pozo. En un restorán de Playa
Grande. Ahí murió el Ejército Invasor. A medianoche
el gran Mariscal y su noble tropa a trastabillones por la playa:
"
¡Si Adelita se fuera con otro...! "
Mezclando
un lirio y un cañonazo tenemos el alma del maestro. Su propio consejo.
¡Quién con más talento que Dios que inventase todas
estas cosas!
La naturaleza,
el verbo, el amor, la magia.
Oscuro,
bajamos la montaña.
Grillos
en el firmamento.
En una
piedra, sobre la lápida, ha quedado grabada de puño y letra
de Guillermo Shakespeare algo así:
"Bendito
sea quien estas piedras cuidare...
Maldito
aquel que mis huesos hollare..."
Un galope
a lo lejos.
Llegamos
a la reja de la hacienda agradeciendo a los cuidadores del reino.
Volveremos
cuando Chile empiece a pagar tributo al maestro.
A él,
poeta y mago, que anda en viaje, dando un poco de su vida.
CANTAR DE LOS CANTARES
Cantar
Todos los días
Cantar
Ella vendrá tan rápida
Que su sombra se quedará olvidada
Sin poder encontrar
En el camino
Las nubes hidrófilas
Se rasgan en las cimas de las hojas
La lluvia
Detrás del agua
El sol
Al final de una canción
Alguien doblará los años
Y caerá en mis brazos.
ARTE POÉTICA
Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero
reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa,
¡oh poetas!
hacedla florecer en el poema.
Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta es un pequeño Dios.
MARINO
Aquél pájaro que vuela por
primera vez
Se aleja del nido mirando hacia atrás
Con el dedo en los labios
os he llamado.
Yo inventé juegos de agua
En la cima de los árboles.
Te hice la más bella de las mujeres
Tan bella que enrojecías en las tardes.
La luna se aleja de nosotros
Y arroja una corona sobre el polo
Hice correr ríos
que nunca han existido
De un grito elevé una montaña
Y en torno bailamos una nueva danza.
Corté todas las rosas
De las nubes del este
Y enseñé a cantar a un pájaro
de nieve
Marchemos sobre los meses desatados
Soy el viejo marino
que cose los horizontes cortados
NOCHE
Sobre la nieve se oye resbalar la noche
La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces
De una mirada encendí mi cigarro
Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío
En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos
Y el viento
gime entre las alas de los pájaros
LAS OLAS MECEN EL NAVÍO MUERTO
Yo en la orilla silbando
Miro la estrella que humea entre mis dedos
EL ESPEJO DE AGUA
Mi espejo, corriente por las noches,
Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto.
Mi espejo, más profundo que el orbe
Donde todos los cisnes se ahogaron.
Es un estanque verde en la muralla
Y en medio duerme tu desnudez anclada.
Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos,
Mis ensueños se alejan como barcos.
De pie en la popa siempre me veréis
cantando.
Una rosa secreta se hincha en mi pecho
Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo.
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