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Myriam
Maruri Koppman
MYRIAM.
Desde hace mucho tiempo esperaba la oportunidad de escribir este prólogo,
pero, la autora no se decidía a editar sus poesías... y,
cuando hoy se me presenta esa oportunidad, me cuesta mucho iniciarlo:
Me cuesta porque son tan bellos y tantas las imágenes que brotan
de estos poemas, que confunden, y, de tantas, que no encuentro de cual
asirme para empezar.
Recuerdo al psicólogo suizo Sigmund Freud quien dijo: " Dondequiera
que voy, siempre he sido precedido por un poeta". ¡Y es así!,
porque desde la antigüedad estos han sido videntes y cada línea
que escriben es un viaje al interior, a lo más profundo de la personalidad
del autor.
Myriam Maruri, con tres libros publicados, siempre había postergado
su poesía. Hoy se publican sus poemas y el lector podrá
apreciar la calidad de estos. Reconozco que me apoderé del derecho
a prologarlo y junto a ello descorrer el velo con que Myriam cubría
su trabajo literario.
Ya lo dijo el Nobel chileno, Pablo Neruda: "El objetivo del poeta
es el de encarnar la esperanza de la gente, el de ser una hoja más
que forma parte del gran árbol de la humanidad". Esta poesía
mística, esotérica, mezcla mucha intimidad, surrealismo
y realismo que nos revela la gran belleza interior y exterior de la autora,
y , esto se debe a que su belleza siempre ejerce un efecto potente en
el alma humana, casi como si fuera un mensaje de otros tiempos y otros
espacios.
Turbadora para algunos, pacificadora para otros, la experiencia de estos
poemas hace resonar aspectos profundos y valiosos, resalta lo bello y
sentimientos que todos, en menor o mayor grado, custodiamos de igual forma
que cuando pulsamos la cuerda de una guitarra y hacer vibrar la nota correspondiente
en otra cercana. Estos sentimientos nos conmueven y llegan a nuestro corazón;
aunque muchos traten de ignorar la belleza, la intención de dar
forma y de comunicar esa experiencia interior es un reto siempre vigente,
no sólo para los poetas, sino para todos los que estamos en disposición
y abiertos a receptarlos.
La poesía de Myriam es un encuentro interior por mucho que sea
externo el factor desencadenante; son momentos mágicos que si se
perciben y acogen se nos revelarán como verdaderos pasadizos secretos
para alcanzar ciertos aspectos y autenticidad de uno mismo.
A veces la obra de arte no se manifiesta con un cuadro, música
o una escultura sino con la calidad de la propia presencia en el mundo
y de esa forma el artista se convierte en creador y criatura de si mismo
como obra de arte , lo que sucede con la autora, y va en busca de formas
y modos cada vez más adecuados para expresar en la vida cotidiana
los aspectos más profundos y sutiles de la propia naturaleza, porque,
el objetivo de la vida consiste en hacer de uno mismo "algo bello",
entendiendo por bello la más próspera manifestación
de la propia naturaleza, única e irrepetible.
Doy gracias por ser el prologuista de esta obra porque, siempre, como
dibujante y pinto he tenido como meta la belleza, y no tenemos que separarla
de la idea de perfección...la belleza humana en comparación
con la belleza primordial no es más que una modesta miniatura.
PEDRO NAVARRO.
CAMINO
AL SOL
Llovía esa tarde
En todas las esquinas y los muros
Cuando en corceles de fuego y luz
Decidimos buscar el camino al sol
Enlazando almas y manos a la luz del estío
Vivaldi jugaba en nuestra piel y en el lino
Sus alegrettos nos hicieron hablar del pasado
Cuando soñábamos ser rayos de luna
Queriendo argentar el mar
Y tan sólo fuimos rezagada lluvia de olvido.
Los moderattos rasgaron la tarde de ayer
Cuando quisimos ser juncos
Mas no encontramos la brisa para danzar.
Las últimas notas del concierto
Conjuraron el rito iniciático
De golondrinas bebiendo el arco iris
Tú, rayo de luna plateando mi espalda
Yo, junco suave danzando en tus labios.
Juntos sublimamos el amor para vivir.
2
¡SEÑOR!
Me
fluyes, suave y ligero
Cuál copo de nieve viajando en un sueño
Como pájaro blanco temblando al rocío
Titilas en mis sienes, fumarola perfumada
Encendiendo en la frente huellas de fuego
Cuando bendices el pan, caminas las aguas
O multiplicas los peces protegiendo a tu grey.
Y
. mientras, vamos omnibulados tras la neblina
Buscando Tu nombre en espacios viejos y heridos
Tú
floreces
tenue vaho de cordero
En rumorosas cascadas de golondrinas
O en la profunda levedad del alma.
3
He
de volver algún día
Al borde puro del primer Verbo
Con los dedos temblorosos y crispados
Con el hastío inaccesible de mi espalda
O el confuso aullar de las neuronas.
He de volver sin prisa,
Inclinada en la gruta de los tiempos,
Con el susurro de mi sangre cansada
Alzándome al misterio del mañana
Por encima del ramaje del último campanil.
He de volver tragando la agonía,
Con las vísceras reflejando nostalgia
Y este rostro marchito de esperanzas.
He de volver bajo la túnica del perdón,
Porque así lo has escrito
En el libro de los desconocidos horizontes
Y te contaré tranquila mis miserias
Hasta que sonrías y me cubras con Tu mano.
ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ
VOLVERE
Volveré
a vivir con los ojos en las ramas
Respirando soles y lejanas lunas
Sentándome entre sueños carcomidos
Escribiendo nombres en la arena
Dejando lágrimas para después
Volveré
a pintar mi casa de amarillo
Y dejaré que las estrellas dancen
En la ventana del patio de atrás
Así, mientras florecen los almendros
Tendré tiempo de poner todo en orden
Y sacándote de tu cruz
Caminaré contigo hablándote de la vida
Entonces sí, florecerá la paz en mi jardín.
4
Me devoro
.
Trago mi lengua en vértigo contínuo
Devoro mi espalda
Mordiendo las heridas de siempre
Alas truncas ya sin sueños
Llamas de juicio y muerte
Me incineran toda
El fuego devora mi sombra
Así,
por fin, mi esencia se alzará sin vuelo
Sin inviernos de nombres marchitos
Ni párpados de ventanas abiertas
Soy
Sólo un trémulo vaho de humo
Halo que juega en la brisa
Y en el jardín de los sueños
Escritos en el agua.
5
Iré
ventanas afuera
Caminando perfumadas brisas
Paladeando muy dentro
Este aroma de vida
Iré
despacito mirando lejos
Pisoteando algún nombre
Quizás una nube
Y temblaré en la sombra de la vieja estación
Iré
conmigo imaginando
Recorrer el último camino
Y no me quedará otra cosa
Que decir la verdad.
6
Entonces
supe que todas las palabras
Tienen bolsillos en la espalda
Adornan su pelo con las mismas letras
Cuando las hace danzar un poeta
O si se clavan en la cruz.
Lucen bordes inocentes por igual
En los ingenuos pupitres escolares
O en la frialdad de lápidas grises
Las palabras tienen un doblez en las bastillas
Se dejan manosear como mujerzuelas
O una emoción las esconde esquivas
Tras la cortina del silencio.
A veces vuelan raudas en sonora maldición
O se deslizan sensuales, lento por la piel
Se visten de lágrimas en la cintura
Resbalando coquetas por las máscaras,
Se duermen calladas en medio del dolor
O se desmayan plácidas en el papel.
Son viejas urracas que graznan
Pájaros sibilinos con sus oráculos a cuestas,
Arrullos de palomas en amor y paz
Y son
.
Nuestras manos tendidas en versos y canciones.
7
Olvidé ya tu nombre
En páginas sepia de algún libro
Mi espalda no recuerda
El viaje lento de tu pelo
Ni mis dedos exhalan
El calor fragante de tu piel
Mi boca dejó escapar
Desbocados galopes de tus labios
Y se trizó la música
Al velar el centelleo de mi alma
Nada quedó de ti. Nada
En este corazón sin añoranzas
Que dejó de latir encantado
Al cerrar tú la puerta
De este olvido que me transita.
8
+
Me inclino, me postro, me fundo
Ante la música de las esferas
Y la misteriosa danza de las galaxias
Bañadas en las playas titilantes de la noche.
Me
inclino, me postro, me fundo
Ante el ser pequeño en el universo
Que va tejiendo con su espíritu, su arte y su razón
Telas de espigas melodiosas o aguerridas
Me
inclino, me postro y me fundo
Ante el cóndor y la paloma
El rugido del felino agazapado y al acecho
Y el canto del agua abrazando a la tierra
Me
inclino, me postro y me fundo
Ante el silencio magnífico del cosmos
Que es solo la suma de todas las voces
Reconociendo solemnes su origen divino.
9
Ya
la noche quedó atrás
Se fundió la escarcha de mi cuerpo yerto
Huyeron las sombras de mi pelo
Porque amanece en mi frente a cada instante
Al calor del sol y su halo divino.
Quizás
oculté en la raíz de los almendros
Tu recuerdo, tu nombre y lo que de ti
Rasgó mis vestiduras sutiles del alma
Tal vez dejé a la vera de los caminos
El embrujo oscuro que me ocultaba el alba
Hoy,
.hoy
encendida cada gota de sangre
Invento senderos, levanto castillos con mis propios colores
Bajo mi sombrero y en los bolsillos juguetea un atado de ilusiones
Miles de violines palpitan en mis párpados
Florezco cada día con la fuerza de un nuevo encantamiento.
10
A la
sombra de miles de palabras
Debo elegir una
Una que me hable de vuelo, de libertad y espacios
Una que me estremezca de ternura, intimidad y férreos eslabones
Debo
elegir una palabra
Ante ella tendré que sonreír al sol del mediodía
He de danzar las horas con los brazos en alto
Y sobrecogerme trémula ante su leve sonido
Pude
tomar unas cuantas pintadas en los pentagramas
Pero el corazón que tiene sabiduría divina
Cogió sin pensar sólo una
Eligió la palabra: AMISTAD
11
He soñado
Que mi pelo se desvanecía en tu espalda
Dibujando misteriosos arabescos
Imperceptibles.
He
soñado
Que el fuego de tus manos
Fragua mi cuerpo, lo talla, lo esculpe
Impúdicamente
He
soñado
Que con la brisa de tu aliento en mi rostro
Cabalgando en ritos sagrados por momentos
Inolvidables
He
soñado
Que los dioses hilaban nuestros nombres
Uniendo tierra y cielo, principio y fin bajo nuestra piel
Irremediablemente
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12
Caen los párpados cansados
Ante la rutina de un día cualquiera
La sangre se aquieta y esconde
Recordando, que a veces somos mortales.
Mas
cuando los sueños despiertan de su letargo
Y olvidamos nombres y horas
El silencio entreteje hechiceras armonías
Cantan los astros en el alma un himno perfecto.
La libertad embruja la historia
Entonces, el sortilegio de la savia inmortal
Invita a danzar descalzos con la muerte.
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13
He vuelto tras gotas de mi sangre
Colgadas en antiguos muros al viento
Vuelvo a buscar palabras color sepia
Derramadas en papeles sin destino
Espacios testigos de pájaros del alma.
Voy
empujada por estalactitas que pulsan mis venas
Por pétalos marchitos que un día fueron símbolos
sagrados
Por un trigal no cosechado cubierto de silencios.
He vuelto a todo lo que un día trinó en mi alero
Tan sólo por dejar atrás esta urgente soledad oxidada
Con la que improviso vivir.
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14
Allí están las uvas
Multitud de soles en racimos
Ojos chispeantes de promesas (sugerencias?)
Coquetas bajo sus melenas de pámpanos.
Aquí están las uvas
Tomo una, tan solo una
Que me aroma la boca
Jugando lúdica al besar mis labios
Voy lamiendo despacio
Su piel turgente humedecida
En el vaho tibio de mi aliento.
Mi lengua abraza su deseo
Cabalgando cumbres en melódico ritmo
Para luego morderla con ansia
Y dejar indolente que derrame en mí
Su pulpa fructosa que se revela
En íntima entrega
Plena de éxtasis y sol.
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15
En el asfalto azul de la noche
Centelleante en estelares gotas
Desliza callada sus leves pasos
Una nívea danzarina de sueños.
Al preludio de su lúdica danza
Enciende plateados cirios crepitantes
Derramándolos en huidiza espuma de mar,
Secretos jardines de dioses
O en altas cumbres en vigilia.
La noche despierta en toda su magia
Y el magnífico concierto de los astros
Incita a la bella a lucir su gracia.
Magos y hadas brindan su alquimia
Bordando argentados rayos a la sombra
Embelleciendo el lucífero ritual.
La sinfonía es armoniosa en plenitud
Mas lentamente se despereza la aurora
Velando las últimas sutiles notas.
El rocío florece en luces de colores.
La luna traslúcida ya,
Coge sus tules desmayados en el alba
Para inmolar su danza a un nuevo amanecer.
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16
MADRE
Algo
de piedra
Cae de mi rostro
Duro, amargo, granítico
Y quedo de pié
.sin sombra. Te lloro desde el vino
Embrujadas las pupilas
Abiertas hasta el dolor
Esperando que lluevas
Sobre mi cuerpo de escarcha
Si
no te presintiera
En la risa, en los celestes infinitos
En las heladas manos de peregrinos
Y oníricas almas de ancianos
¿De qué me nutro, mi ausente?
Repito la melodía de tu risa
Para enhebrarte a mi vida
Y vuelo
Me sumerjo
Mutilo el ámbito de la muerte
Para beberte, otra vez.
Cuando
el adiós fue siempre
Y el abismo se hizo viento
Los sueños
No quisieron volver a sonreír
ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ
17
LOS ANGELES
Los
ángeles, a mí, nunca me abrazaron
Sentí el roce de sus alas, pétalos y luna
Protegiendo la inocencia de mis ojos.
Arrancaron espinas de los adoquines de mi calle
Mi horizonte se derramaba, sueño y azul
A través de la ventana bordada de palomas.
No recuerdo días de lluvia, humo en el espejo
O pájaros de alas negras trazando signos, sombra y miedo
En alguna grieta desconocida del alma.
Quizás no supe reflejar sus límpidas miradas vigilantes
En el sereno estanque de mi vida de fábula
Pero
los ángeles, a mí, nunca me abrazaron.
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18
RETORNO
Prolongo
mis dedos para atrapar la burbuja
Este efímero tiempo en la constelación que respiro.
Y en el vértigo de predestinados ciclos
Inicio lento mi regreso por la senda del sol
Deshojaré mi pulso bajo la raíz de los espinos
Y mi piel, como la vida, quedará por allí derramada
Floreciendo en cualquier parte, sin aviso
Velaré mis cráteres, mis sombras, mis puños crispados
Para fundirme al silencio bajo la necesaria luz
De la armonía quieta y refulgente que presiento.
Se multiplicará mi sangre como fruto de la tierra
Y mi canto descenderá al espacio del nunca jamás
Entonces, estaré eternamente floreciendo
Sin estar por siempre en ninguna parte.
ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ
19
En todo caso
Un muro es:
Camino de lluvias
O ámbito donde posar
Mi corazón al sol
Mueren en mi sangre
Viejas lágrimas de azabache
Macabros rosarios
Cotidianos testigos
De un bárbaro apocalípsis.
La palabra
Suave
Leve
Sutil
Una sola.
Desgarra, triza, cercena
El silencio profundo.
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20
LA
SIN AMOR
Bajo
siete rayos de luna encantada
En un bosque de perdidos sueños pétreos
He danzado otra vez con la muerte
Ella, con su capa de puñales opacos
Yo, con mi piel abierta de mujer
Sus brazos helados moldeaban mi cintura
Y su mórbido aliento derramaba cenizas
En el reloj brumoso de un tiempo gastado
Busqué, entonces, su guadaña legendaria
Sólo encontré un haz de ideales rotos
Sus cuencas lloraban
Mis lágrimas olvidadas
Tristezas vacías de sentido
Las manos de nervios secos
Eran mi largo cansancio
Amargura corroída de tanto no llegar.
En el rictus de su boca hueca
Temblaban sonrisas que negué
Palabras tibias que no supe dar
Y en el éxtasis del beso mortal ví que era yo,
La sin amor, reflejada en el vaho de un púlpito desconocido.
¿????????????????????????????????????????
21
SIN ALMA
Mutilados y celestes
Desfloran sueños de niños
En tierras de fría impiedad
Allá lejos, donde los ojos no alcanzan.
Mutiladas
y celestes
Vagan oscuras siluetas sin nombre
Por metales enmohecidos de sangre
Que brama su himno mortal.
Mutilada
y celeste
La sombra del silencio lo cubre todo
Dejando bocas abiertas sin gritos
Manos crispadas sin pan
Y los hombres al desnudo sin alma.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
22
CURRICULUM
Vivo
Me descubro cada día
Hija, madre,
Canción inconclusa,
Vuelo, ciudadana,
Pena crónica,
A veces, ser humano,
Casi siempre sueño.
Así,
mientras camino
Deslizo sombras en el muro
Reflejos de mi alma
Soy pionera
De mi territorio
En este jugar a existir
&&&66&&&&66666
EPITAFIO
Diré
que me voy
Y me quedaré sentada mirando el sol
Diré que no estoy
Y estaré danzando en silencio a tu lado
Diré muchas cosas
Y estaré callada esperando renacer
Permaneceré, entonces
Sin ir, sin pensar, sin hablar
Pero siempre junto a la dulzura de mi fruto.
XXXXXXX
De
mis jirones tendidos al sol
Emana
Un himno de primavera.
Mis
lágrimas todas
Danzan
Incendios en la hojarasca.
CREACION
Desgarra
el trueno forma y silencio
Emancipando entrañas dormidas
Al grito exultante de la naturaleza
Se plasma con fuego la forma del ser
Tiembla su alma magnífica en su pálpito
Sin mácula, el hombre de pié, se ofrenda.
Desde el alba silente
El rocío irisa su cabello.
Un ángel le susurra quiméricos salmos.
Sólo entonces, las cumbres lo llaman: Hombre.
El
agua, profunda y sabia, refleja los ritos
En fémina forma de espuma y belleza
Se despereza bañada de auroras
Para alzarse inmensa vigilando su grey
Todo lo acaricia, lo lame, todo inunda
Abre su libro de sibilinos presagios
Guardando celosa en su vientre solo el fuego necesario
Para encarnar lo que ya estaba escrito.
Escucha atenta a las cumbres
Y encendiendo herméticos círculos
Escribe su nombre en los cielos: Mujer.
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Era
yo toda noche enmohecida, jirón inmóvil
Arida, trunca, sin voces incitando mi sangre
De pronto, emergieron los almendros y los azahares
Las mariposas pintaron la tarde
Y desde el alma, apretados los dientes
Lavé mis ojos en océanos salados y profundos
Me provocaba la vida en su danza y su cántico
Busqué portales prístinos, salmos florecidos
Descorrí el velo de los sueños íntimos
Para echarlos a volar como inquietas libélulas
Con el perfume de mi fruto sacrosanto
Voy hilando unida a la música de Tus constelaciones.
%%%%%%%%%%%%%%%
DISCRETA
MUERTE
A nadie
dijo que moría
Arrastró su rutina de siempre
Como cada día, regó su jardín
Miró la hora
Diez para las dos
Pensó en su vida mezquina de sol
Sin vuelos ni sombras, sólo vida
Dejó rosas sembradas que no conoció
Y un breve camino de pocas palabras
No quiso decirlo
Por no molestar
Y desprendió, callado, cada tarde
Hojas de su calendario implacable
Cuando llegó el momento de partir
Buscó un lugar tranquilo
Se tendio en silencio
Simplemente, a morir.
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