JAIME GÓMEZ ROGERS ( JONÁS )

Entre las bambalinas del tiempo terciábase Jaime los marinos arreos que lo iban transformando en Jonás en tanto a Vania decía:
" Vamos mujer al mar / allá hay mar / hay aire de mar / silencio, espacio, tiempo / y una tierra / que sabe alegre cantar y llorar / cuando ha llovido".
El monstruo, en su caleta, impaciente, esperaba el momento de varar los arreos del poeta en la blancas playas de El Tabo. Algún chusco dijo que para desentenderse de su verso alucinante. Eso quisieron creer los lenguaraces. Mas, el verso, cual vilano apresurado, vino a lomo de ballena desde las altas mareas a los pinos y más allá para florecer con fuerza arrolladora en la arena, en la roca, en el aire y en el agua.

Esto dijo de él Angel Custodio González hace casi veinte años y es vigencia pura:
JONÁS ( 1940 )
Sabemos que el poeta Jaime Gómez Rogers creó a Jonás y se encarnó en él, allá por 1973. Desde entonces Jonás se aposentó en cada libro de poemas y los fue firmando él solo casi siempre. Jonás-J. Gómez Rogers, transeúnte premioso a través de ciudades y oficios tan diversos y tantos, que llenarían páginas, posee una ardorosa vocación poética, un entusiasmo creador que no perdió alas en el tráfago de mil ocupaciones y calles. A veces desaparecía. Un importante crítico cuenta que el poeta (todavía sólo Gómez Rogers) se fue "a nuestra costa, cerca del mar. Allí vivió meses en silencio como los días y las noches de Jonás". "De ahí el nombre bíblico con que firma el libro...(Se refiere a "Oración del niño que crecía")...El convivir con la naturaleza lo alejó del mundo para acercarlo al mundo." También sabemos de propia confesión que "Neruda, en El Tabo, fue el primero que me llamó Jonás". Las otras cosas importantes las aprendemos directamente en su poesía o por lo que el propio autor (Jonás sobre todo) nos cuenta, ya sea fabulado por él mismo o retajado en otras voces mayores y reconocidas. Por ej.: Huidobro, Neruda, Gabriela Mistral, De Rokha, Virgilio, San Juan de la Cruz,etc.,etc.(Entre estos etc. añadiríamos talvez a Rilke). En su labor de artífice, fervoroso como un impresor humilde del Renacimiento, utiliza todos los medios, aún los más simples, artesanales, de milagro. Pues en él, "vinculada al amor, la poesía entra en el trato con un amor inagotable. Y siente el poeta - afirman Jonás y Jaime Gómez R. juntos en este caso - la sed del místico que espera." El movimiento y lenguaje de esta poesía sube desde los primeros libros errátiles, breves, iconoclastas, puñados de versos que nacían pujantes " por despertar cantando...contra nadie y contra todos", hasta arremansarse en una cierta serenidad, un amor por las cosas sencillas, tiernas, cotidianas, de los poemas de "Oración del niño que crecía" o de "Tierra Madre". Con razón gustaron a Neruda por esa limpieza, ese "aire, arena, pájaros, agua y ternura..." La poesía subió hasta el instante definitivo en que la palabra se encuentra y hace un todo con ella (la poesía), cuando el poeta se "deshace del ruido". En el prólogo o confesiones de su libro "Tierra Madre" talvez el libro mayor, el más libro de los suyos, él resume: "Hice libros, até versos y los repartí por las calles y los hombres. Ahora los nombro según el orden del tiempo: "Deshojándome", 1962; "La fuga de Sebastián", 1966; "Diálogo para dos movimientos", 1967; "El Circo", 1971. En Agosto de 1973, nace Jonás. Y vienen otros libros publicados con este nuevo nombre: "Oración del niño que crecía", 1973; "El jardín de las palabras", 1976; "Signos", 1978; "Imágenes", 1979." A ellos habría que agregar: "Tierra Madre", 1980; "El corazón enterrado", 1985; "Carta a un poeta", 1985; "El Tabo", 1985; y un "Diccionario Cabal (para no pensar en malas cosas)" en su edición de Alta Marea, 1986. Y terminar con una cita-resumen-confesión: "Si tuviese que elegir todo, otra vez / elegiría lo mismo / este inútil oficio de poeta."

(HOJA DE POESIA. Publicación del Área de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Chile, a cargo de Angel Custodio González. Nº 47. Agosto 1986).
A esta prolija relación agreguemos el recuento generoso que el vate de El Tabo, hoy residente en Punta de Tralca, hace de su obra navegando en las Ediciones Alta Marea con veta propia y de otros poetas.
Veamos:
SIGNOS - Jonás ( Segunda Edición ), 1988
AFOGUIZAJE - Sebastián Gómez Solar, (Manuscritos y dibujos del autor ) 1989
SEÑALIZACIONES - Manuel Francisco Mesa Seco, 1989
DICCIONARIO CABAL - Jonás (Cuarta Edición), 1989
ADIOS A LA CIUDAD - Jonás, 1989
ENTONCES VINO EL MAR - Jonás, 1989
ANTOLOGÍA DE PATRICIO HUIDOBRO - Jonás, 1989
ONCE POETAS - Enrique Gray, Ivonne Grimal, Inge Corssen, Carlos Bolton, Ramón Acuña, Patricio Huidobro , Emilio Campos , Alejandra Basualto , Luis Benito , Alejandro Covacevih , Amnda Fuller, 1990
CON REGALOS Y PREGUNTAS - Luis Weinstein, 1990
CANTO DE AMOR - Jonás, 1991
VIDA PARTICULAR - Dolme Alfonso, 1991
EL ANGEL DE LA ORILLA - Jonás, 1991
ORACIÓN DEL NIÑO QUE CRECIA - Jonás ( Segunda Edición ), 1992
POETAS - Jonás, 1993
RAICES TABINAS - Jonás, 1993
ESPIRITU DEL VALLE - Jaime Gómez Rogers. Jonás, 1994
EL HUERTO EN LA MONTAÑA - Jaime Gómez Rogers. Jonás, 1996
RAÍCES TABINAS - Jonás (Segunda Edición), 1997
ENTRE EL SILENCIO Y LA LLUVIA - Jonás, 1999
DESDE LA ORILLA - Jaime Gómez Rogers. Jonás, 2001

SEPARATAS:
I PUNTA DEL TRUENO - Jonás, 2002
II EL LIBRO SIN NOMBRE - Vania Escobar, 2002
III BITÁCORA - Jonás. Jaime Gómez Rogers, 2003.

Y ¿ qué dice Jonás . Jaime Gómez Rogers de su libro "Bitácora" ?
"Como muchos de mis libros, éste nace sin esfuerzo, casi como un regalo desde el aire, o como si fuera algo que se tenía guardado mi musa. Hasta hace un mes yo no sabía de este libro. Y de pronto está en mi mano y me parece algo muy mágico. Abro un cajón no frecuentemente visitado y me encuentro con una cantidad de viejas agendas y libretas de apuntes. Y encuentro allí algunos escritos: momentos vividos y registrados, situaciones, pensamientos, ideas, que vienen a ser huellas de mi caminar. El caminar de un poeta. También hay silencios, vacíos, en el transcurso de los días. Muchas cosas se perdieron en mudanzas y situaciones desafortunadas. Pero he logrado recoger señaleds que fui dejando en mi camino a partir del año 1973.
Creo que quizás este es uno de los libros más importantes que he publicado, si se puede decir así. Porque tienen estos textos una naturalidad y una espontaneidad propia de alguien que escribe al vuelo sin pensar en "lo literario". Eso lo hace ser descascarado, limpio, sin la inconsciente imposición de una tarea estética. Y, por tanto, más cercano a la más pura verdad, que es lo que en último término la poesía pretende. No son poemas, es prosa donde la poesía se ha invitado a sí misma porque, mal que mal, la casa de la poesía es el poeta. Y eso funciona aparte del deseo y la voluntad. A veces quise dejar la poesía, y divorciarme de una intención que en ciertos momentos de mi existencia me llegaba a parecer demasiado difícil y hasta demencial. Pero, la poesía no quiso dejarme. Y si alguna vez creía haberme liberado de ella, de pronto me hablaba con voz más fuerte, y esa voz salía nada menos que de mi propio corazón. Entonces entendí que jamás podría dejarla de lado. Pues era parte de mi vida. Y estos escritos son parte de ese enigma y ese transcurrir.

El libro está estructurado cronológicamente, habiendo señalado el año, el mes, e incluso el día en que fue escrito cada avistamiento (cuando nos fue posible, gracias a las agendas). En el caso de los textos recuperados de los libros de notas, sólo pude consignar mes o año. Pero, en conjunto, de todos modos otorgan una perspectiva de un desarrollo y de una intención: Crecer, entender, comunicar. Sin eludir los momentos difíciles del camino. Y de la búsqueda.
Lo otro muy importante que este reciente libro tiene es el hecho de haberlo construido físicamente yo mismo: Digitarlo, imprimirlo, armarlo con mis manos. Es algo muy especial. Es como amasar un pan, hornearlo y sacarlo humeando del horno de barro. O como comer frutos de un árbol que uno mismo ha plantado. Es algo hermoso que entrega una energía increíble. Como si la palabra se hiciera más cierta y fuera más auténtica la sinceridad. Se lo recomiendo a cualquier poeta. Trae alas. Eso es, este libro tiene alas.

La cosa bulle. Estoy contento. Y siento como que he dado en el blanco. Nadie lo puede negar. El premio a mi trabajo lo tengo en mis manos.. Una tarea nacida en el aire, hecha de aire. Una tarea que yo soñé, y ese sueño lo tengo hoy en las manos. Hacer el libro en casa, como quien hace empanadas o porotos granados. Es algo muy gratificante. Y a quien no sepa se lo cuento, la poesía tiene también olor, sabor, y es como eso que no tiene nombre y que aparece cuando la cazuela comienza a hervir. Es algo sutil. Y la poesía lo tiene. Y este libro es también eso. Ese bullir.

(El Líder / jueves 30 de Enero de 2003)

JONÁS. (Ramón Acuña Carrasco).

Apareció de pronto con un libro de poemas, para mí, a precio rebajado, porque alguien le había dicho que sabría apreciar su poesía; que andaba juntando monedas para echar a volar sus creaciones que eran muchas. Alguna vez había sido profesor y que el magro caudal de su pensión lo apostaba, sin renuncia y sin regreso, a folletos en proyecto. Que "si tuviera que elegir todo otra vez, elegiría lo mismo, este inútil oficio de poeta."

Pensé que aquel desconocido lucía en su discurso una insanía luminosa; que era un juglar escapado de antiguos textos cantando su amor a la belleza y un soñador que invitaba a compartir la aventura de hacer mucho con nada. De hecho faltaba un buen tramo para asistir al parto de la nueva criatura literaria cuyos borradores lo venían presionando con fuerza incontenible.

En la acera de enfrente ejercía su rol de Notario y Conservador de Bienes Raíces de San Antonio, don Ramón Bustos García, en cuyo interior moraba un poeta con un gran acervo literario y, por añadidura, con los recursos que a nosotros nos escaseaban, quien se nos antojó un mecenas que sugerí abordar sin más espera. La entrevista, previamente convenida e informada, fue cordial, pero, breve, muy breve y directa:"Y, usted ¿qué escribe?" "Poemas", balbuceó Jaime Gómez Rogers, alargando el texto para mí rebajado de precio. Fue la primera y última vez que lo vi sumiso, cual alumno llamado a la Inspectoría General. Íbamos por cinco mil pesos de los años 80 y el cheque de don Ramón Bustos, previa lectura veloz de dos o tres páginas, vino extendido por el doble. "Tome, no tengo más." ¡Diez mil pesos! Una fortuna que permitiría la impresión de una nueva obra, vigilada por su autor, en la Imprenta Hemir, muy cerca de la Notaría y de mi oficina. Allí surgió la idea de una agrupación de Amigos de Alta Marea, su propia y heroica empresa editora, círculo mágico en el que, en el decir de Roberto Bescos, Jonás "lavaría el oro de los manantiales de otros poetas" y del propio, que fue lo que hizo con profusión de hermosos folletos.

Andando los días di en comprender que el juglar que creí ver aquella vez sólo cobraba protagonismo en el fragor de su bohemia y su trasnoche, pero, que su mester era superior, auténtico, de reflexión profunda, tallado con maestría de orfebre y sensibilidad de alma y de piel, rico en vuelo de imágenes y tangible fantasía. Que tomaba la poesía "como actividad vital" a la que define como : "Poesía, el vértigo que quiso ser palabra". La palabra, su palabra, el noble material con el que construye la ola más grande y la estrella más lejana. Fiel a su Diccionario Cabal, breviario de poetas, desde cuya última página, un día, parte hacia lo desconocido, diciéndonos:

" Me voy / y digo adiós / con el corazón lleno de flores / Y sigo los caminos / que sólo Dios conoce. / Llevo el zurrón al hombro / lo que amo, lo que amé / mis versos / de los que espero todo / y nada."

Sé que de hoy en adelante habrá muchos estudios de su poesía y que buscarán en su tumba la genialidad que vivió entre nosotros tan grande como una montaña, pero, no ascenderán a ella quienes no se hagan guiar por una gran ballena y no tengan la osadía de enfilar su rumbo hacia las más altas mareas.

Hermano, nunca imaginé tu nombre en una página sin versos y de tantas cruces rodeado ni tan drástica y sin andenes tu partida. Pero, se que El Buen Dios en los dinteles de la Jerusalén Celestial te está "hablando como a un viejo amigo" y que ya no tendrás "miedo de verlo en las sombras tan callado."

Jonás te devolvió tu nombre, se hizo persona contigo y amplio y alegre camina a tu lado hacia la Eternidad donde vivirán para siempre, porque, hermano, tú bien lo sabes: No mueren los poetas.

San Antonio, Aciago Marzo de 2005.

JONÁS, EL GRUMETE DE LA BALLENA

El signo que Jesús prometió a la generación que no le comprendía, fue "el signo de Jonás el Profeta", esto es, el signo de su propia resurrección, y quizás en ello pensó el gran Vate Pablo Neruda, al bautizar como 'Jonás' a nuestro querido amigo y gran poeta: Jaime Gómez Rogers. Dios ordenó a Jonás ir a Nínive, pero éste, tan de prisa como pudo, se embarcó rumbo a Tharsis, y en el viaje fue arrojado por la borda de su nave y tragado por una ballena que lo condujo a donde Dios quería que fuese.

Para mi amigo Jaime Gómez, su dedicación al arte de la literatura, el voto de constancia con su creatividad poética, fue el vientre de la ballena que lo trajo hacia nuestro litoral haciéndolo recalar en El Tabo desde donde resplandecía como un vivo sol, y donde las gaviotas y pelícanos trinaban con loca versatilidad sobre su aura de poeta.

Se ha dicho que poeta es toda persona que expresa bellamente su mundo espiritual; puedo agregar que es el gran creador, porque, sólo hay conciencia en cuanto existe la posibilidad del habla y, por lo tanto, de crear el lenguaje, y en eso 'Jonás' era "un grande", afirmando siempre que la obra de arte es creación, y que la creación es la verdad, la verdad es la poesía, y la poesía es… la verdad, y en el arte es el que pone en operación la verdad de los entes. … ¡Y tiene toda la razón! … Porque la creación no es otra cosa sino la fijación de ésta mediante la forma, y él, consciente de que la obra de arte no es completa por sí misma, y tomada aisladamente, sino sólo dentro de un conjunto de relaciones que trascienden su entidad concreta, a través de su pluma las integraba a nuestro mundo.

Desde su galería de arte "Alta Marea", zarpaba en forma continua para recalar junto a sus amigos y entregarnos sus últimas creaciones con ese sabor a mar y cochayuyo de este inmenso y bello litoral, que ha inspirado a tantos artistas.

Albert Durero, gran pintor alemán, dijo una vez que:"El arte está verdaderamente metido en la naturaleza, y quien puede arrancarlo lo tiene." ¿Y quién nos puede negar que 'Jonás' fue un maestro en arrancárselo a la naturaleza?

Hoy el canto de las aves marinas será demasiado silencioso, porque ya no estará quien mejor lo hacía, a pesar de que pienso que "el desaparecimiento total es imposible, porque todos somos prisioneros de un infinito sin salida donde no perece nada, sólo se dispersa, sin perderse nada tampoco. Ni un cuerpo, ni una idea o pensamiento puede caer fuera del Universo, fuera del tiempo, ni fuera del espacio. Ni un átomo de nuestra carne, ni una vibración de nuestros nervios podrán ir a parar a un sitio donde no existiesen, porque no hay un lugar donde nada existe. La claridad de una estrella, muerta hace millones de años, está errante todavía en el éter, donde nuestros ojos la verán quizás esta noche, mientras ella sigue su curso sin final, y esto es, porque el nuevo ambiente donde entramos al salir de las entrañas de nuestra madre, nos transforma hasta tal punto que no hay, por decirlo así, ninguna relación entre el embrión que hemos sido y el hombre que llegamos a ser, por eso me pregunto ¿no obliga a pensar esto, que el ambiente mucho más nuevo, más desconocido, más amplio y más fecundo a donde ha vuelto a penetrar Jaime, al salir de esta vida, no ha de transformarlo aun más?
Hoy, Jonás ha sido tragado nuevamente por la ballena y viaja a la otra Nínive, quedando consigo mismo en la suprema soledad de su destino elaborando poemas celestiales para dejarnos testamento de su paso por esta vida.

Jaime Gómez Rogers, Jonás, no ha muerto, sólo se ha dormido entre los hombres para despertar en los brazos de sus musas.

Beno Navarro C.
"La Naturaleza, sabia en su desmedida inocencia soberana, ha sido maestra fiel, callada de abalorios.
El mar, con su fuerza implacable, con su generosa potencia, nos habló tantas materias durante el sueño.
El viento escribió signos de nubes y pájaros en el cielo.
El humilde yuyo, poderoso en sí mismo, de su amarilla limpieza desatada, nos enseñó caminos a subir en el silencio.
Cada piedra, cada hoja, cada insecto del jardín, hablaban.
Lo nuestro fue escuchar."
Jaime Gómez Rogers.
(Fragmento del Prólogo del Diccionario Cabal : Mayo. 1997)