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Título: "PRESAGIO
EN CUARTO MENGUANTE" Con alegría he recibido la segunda novela de este escritor; en la primera "El Analista de la Buhardilla", sorprendió cómo, en un lenguaje sencillo y entendible por todos, baja los principios herméticos del "Kybalión" y los traslada a la acción de sus personajes, que convierten a esta novela, más que en una entretención, en un libro de autoayuda, por su claridad y profundidad filosófica. Por estas vueltas de la vida, me tocó la suerte de conocer al autor, asistíamos al mismo taller literario, y allí fui conociendo su proyecto de segunda novela, que siendo posterior, dilucida la historia de la anterior, pero que se puede leer en forma independiente sin necesitarse una de otra. No todo lo real tiene títulos suficientes sólo por serlo para formar parte del tema de una novela. El realismo estima que todos los esfuerzos del escritor deben propender a ocultar lo imaginario bajo lo real. Es decir, que las cosas que se narran no sean una mera fantasmagoría, sino algo que en la realidad efectiva de todos los días no sea imposible. Pero aun así habría que agregar que no basta tampoco la verosimilitud sin más, porque hay muchas cosas verosímiles que no son interesantes y las hay que no sólo no son interesantes sino que no son estéticas; y si la novela es un arte, lo estético de las situaciones descritas y de los sucesos narrados, es una condición esencial para que tales situaciones y sucesos tengan categoría suficiente para constituir un pasaje novelístico o una novela entera; y es lo que sucede en esta nueva obra de Patricio Brito, que nos lleva por distintos momentos de la historia social de nuestro país, y muy bien enlazados, desde la infancia del personaje, recorriendo hitos y cambios importantes de nuestro desarrollo nacional y mundial. Siempre se ha sostenido que el mundo imaginativo de la novela dramática existe en el Tiempo y el mundo imaginativo de la novela de personaje, en el Espacio. Para la primera se argumenta que el espacio está más o menos dado y la acción se construye en el tiempo; en la otra se da por supuesto y la acción es un modelo estático, continuamente redistribuido y vuelto a barajar, en el Espacio, siendo la inmovilidad y el contorno de la trama de la novela (de personaje) lo que da a las partes su proporción y significado; en la novela dramática, es la progresión y la resolución de la acción. Estos dos tipos no son ni opuestos ni en ningún sentido importante complemento el uno del otro; son más bien dos modos distintos de ver la vida: en el Tiempo, personalmente, y en el Espacio, socialmente, y es lo que observamos en esa hermosa historia narrada en forma ágil y amena. En mi manera de ver la literatura ha defendido la tesis que uno debe trabajar en sus escritos pensando en su cualidad y no en su publicación, porque lo que se escribe ha de brotar de las profundidades de nuestro ser, y esta obra me ha gustado mucho, ha sido como una vibración en el aire con el estridular de las cigarras; además que posee un estilo más definido que la primera. El estilo es la manera de expresar verbalmente o por escrito un pensamiento determinado, y este supone, pues, de un lado, un pensamiento que hay que verter y el idioma o lenguaje al cual hay que verterlo adecuadamente, y adecuadamente no puede significar otra cosa que la adaptación plena del lenguaje al pensamiento, es decir, que en éste esté todo el contenido en la expresión que ambiciona revelar al exterior, cosa que logra plenamente el autor en esta, su segunda obra. Al leer este nuevo
trabajo pude apreciar en el autor un mayor dominio literario, de acción,
madurez y estilo, en que poco a poco van apareciendo metáforas
que nos recuerda que somos un diálogo. Que nuestro ser se funda
en el habla; pero que ésta acontece primero en el diálogo
hasta convertirla en poesía, y dónde la poesía pasa
a ser la instauración del ser con la palabra y donde lo permanente
nunca es creado por lo pasajero; por eso, que habitar poéticamente
significa estar en la presencia de los dioses y ser tocados por la esencia
cercana de las cosas. Que la existencia es "poética"
en su fundamento quiere decir que el estar fundamentada no es un mérito,
sino una donación, y esa donación es la que sentimos al
leer esta historia, porque la poesía despierta la apariencia de
lo irreal y del ensueño, frente a la realidad palpable y ruidos.
Y sin embargo, es al contrario, pues, lo que el escritor dice y toma por
ser, es la realidad. Así lo confiesa la Panthea de Empédocles
en su clarividencia de amiga: Esperamos tener muy pronto una nueva obra de este escritor limachino, que con tesón y una búsqueda incesante, ha ido marcando con seguros pasos una indeleble huella en la literatura regional. BENO NAVARRO. Contacto con el autor:
pbrit@entelchile.net |