VICTOR AQUILES JIMENEZ. HERNÁNDEZ

Víctor Aquiles Jiménez Hernández, nacido el 9 de julio de 1944 en el puerto de San Antonio en Chile desde pequeño se dedicó al arte de embellecer la vida, ha sido dibujante, pintor, músico, compositor, cantante, artesano, autor teatral, director y profesor de teatro, escritor, guionista, y libretista radial. La otra pasión de Víctor Aquiles Jiménez es la ciencia, ya que desde niño deseó ser científico prefiriendo finalmente las Ciencias Sociales, pero nunca ha dejado de estudiar y estar al tanto de todos los temas más actuales y candentes que ha tratado en exitosos ensayos académicos que circulan en connotadas revistas universitarias de Europa y Estados Unidos. Actualmente Víctor Aquiles Jiménez H., es Doctor de Filosofía en Ciencias Sociales con mención en Sociología por la Pacific Western University de California. La mezcla de ciencia y letras han permitido a este autor escribir ensayos de mucha calidad y acierto relatos de ciencia ficción publicados en revistas prestigiosas de ambos géneros en Europa y las Américas. Ha obtenido premios literarios en su país, a nivel sudamericano en tres oportunidades y reconocimientos en Europa muy significativos entre otras distinciones. Pertenece a varias instituciones de desarrollo humano, de escritores, y desde 1989 ha sido delegado en Suecia y Europa de la Sociedad Científica de Chile, realizando actividades propias a la naturaleza de esas funciones que le han reportado un merecido reconocimiento. Pero su amor por el género humano, los niños, la gente mayor, la ecología, el medio ambiente, los animales y el universo, como la justicia y espiritualidad le han llevado a escribir obras de gran contenido humanista y filosófico, recogidos en varios libros de cuentos, novelas, reflexión, poesía, ensayos e investigaciones diversas capaces de servir al desarrollo del intelecto, de la sociedad y contribuir con los valores positivos de la crítica, la ciencia, el arte y el pensamiento, lo que le ha granjeado el respeto y aprecio de sus pares en diversos lugares del mundo

Semidesconocido hoy en esta orilla, pero, por los años ochenta y antes, ya escritor de tomo y lomo, filósofo errabundo junto a Roberto Bescos y a Andrés Godoy, rockero ilustre este último, también, como Víctor Aquiles Jiménez, lejano de San Antonio y su presente. Los tres, desenredando las cuerdas de títeres voluntariosos e irrefrenables que muy bien sabían que si los dejaban internarse en la literatura y en la música, ellos, los protagonistas del guiñol san antonino caerían en un sopor indefinido, sin voz ni movimiento, como así ocurrió.

Allá por el Otoño de 1982 la Revista Literaria de Arte y Conocimiento ALTA MAREA, dirigida por Vania Escobar y Jaime Gómez Rogers (JONAS), lo presenta con el cuento hasta entonces inédito "Trago en la Copa", en una misma edición con Martín Cerda, Armando Rubio, Delia Domínguez, Germán Montaño, Fernando de la Lastra, Jonás, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Nicanor Parra, y, el Jefe Seattle de la Tribu Swamisch en su célebre respuesta a la oferta de compra de sus tierras por el gobierno norteamericano. En esta ilustre ficha de autores se dice que el escritor Víctor Aquiles Jiménez es chileno, nacido en el año 1944 en el Puerto de San Antonio y, por añadidura, actor, locutor y titiritero.

Vapuleado por las carencias materiales, presionado por el destino y los tropezones de la historia, marchó con su familia a tierras escandinavas en busca de mejores horizontes. De ahí en adelante en cada venida un proyecto y en cada regreso una incógnita.

Nada sabemos de su trabajo de estos últimos tiempos.

Pensamos que su granero literario guarda una abundante cosecha y premios ganados en tierra extranjera.

Bienvenido, hermano.

MEGALAXIA, CIUDAD INFINITA trata de:

Miguelito un niño de siete años desde que lo leyera en un cuento comenzó a vivir obsesionado por llegar a Megalaxia Ciudad Infinita, sin lograr comprender que existía solamente en la ficción literaria y en la mente de su autor, un viejo titiritero y famoso escritor de cuentos infantiles que recorre el mundo con su compañía rodante a cuestas. Lo intenta una y mil veces de acuerdo a la fórmula descripta en el cuento y lo único que consigue siempre es lastimarse y quedar dañado, aumentando las penas de sus alarmados padres que, desesperados comienzan a buscar ayuda y comprensión a la extraña actitud de su hijo entre los profesionales de la salud mental, sin avanzar mucho en sus resultados. El niño al saberse estudiado y no llegar a la mentada ciudad, enferma y comienza a sufrir un calvario de desilusiones que le puede conducir a la muerte. La única solución que queda es la de hallar a Don Cometa, seudónimo del viejo escritor, autor de Megalaxia, para que convenza al niño de que es una invención suya y restaure su ánimo y que por ende salve su vida. Es lo único que queda por hacer. Una vez encontrado este especial hombre, los padres del niño le encomiendan la tarea que restablezca la salud emocional del niño y lo dejan bajo su responsabilidad. Don Cometa se encuentra en un tremendo problema debido que es la primera vez que le sucede algo parecido ya que vive solamente para encantar y hacer felices a los niños, hacer volar sus imaginaciones y no sus cuerpos. Hará lo que pueda, pero no sabe por donde comenzar, si es que lo logra. Pero ese niño tiene algo especial y puede ser el discípulo anhelado que necesita para que cuando sea adulto continúe él escribiendo El Libro de las Profecías Felices, idea simple que tiene de que el mundo es mental y que para mejorarlo basta pensar de manera positiva. Parece simple, pero sabe cuanto cuesta pensar positivo y es lo que intenta enseñar subliminalmente en sus cuentos a todos los niños, pero Miguelito ha tomado demasiado en serio sus ideas y lo único que desea es ir a Megalaxia Ciudad Infinita, poniéndole a prueba a él ahora, en el ocaso de su existencia. Mas, el niño en un hueso de duro de roer y viene a cobrarle la palabra de que le entregue una nueva fórmula para viajar a ese universo mental y le pide que lo acompañe...