RAMON ACUÑA. CARRASCO

Nació en Quilpue, la Ciudad del Sol, en 1930. Su infancia se confiesa repartida entre Limache y Quillota, territorios de árboles frutales, esteros y aromos, con un paréntesis trashumante entre idas y regresos hacia y desde Carrascal, en Santiago, San Javier de Loncomilla, donde hace su primer año de preparatoria, y la colonial ciudad de Molina. En 1943 ata su vida a esta orilla. Ese año ingresará al Liceo Nacional de Llo-lleo. Termina las Humanidades en el Liceo de Hombres de San Antonio que ya era co-educacional, pero, muy machista en su identidad. En 1949 opta a una vacante en la Caja Nacional de Ahorros, posteriormente Banco del Estado de Chile, con un trayecto laboral de un año en Melipilla, más de veinte en San Antonio y a partir de fines de 1973 casi dos en Casablanca, ciudad que marcará su encuentro definitivo con la poesía, donde dice flotaba el espíritu de Alejandro Galaz el que dio impulso creador a su vena literaria.

De su encuentro con Aquiles Jiménez, Roberto Bescos y Beno Navarro guarda con cariño los primeros trípticos que dieron a conocer sus vilanos y saetas. Una vasta obra cimentada en poemas, crónicas y artillería política permanece dispersa con excepción de "Saetas, Poemas del Tiempo Autoritario" libro que emerge de sus vivencias de los años setenta en la Comisión de Derechos Humanos de San Antonio y de su formación humanista cristiana. Sus trabajos se leen en los medios informativos de San Antonio. Vive con Elba, su esposa, en Santo Domingo, "El verdiazul de los ríos", donde asegura hay colinas en las que florece el viento.

Ramón Acuña es un poeta comprometido con el Puerto de San Antonio, su gente y su historia. Un hombre de la cultura para la cultura.

¿Qué se ha dicho de él?:

FEDERICO LENGUATIESA, de la Academia del Pellejo, una de las festivas identidades del mismísimo Roberto Bescos: " Pareciera que no escribe lo que escribe. Da la sensación que insinúa con fino y cortante estilete la poesía de su trabajada inspiración. Aquí se volaron hasta las golondrinas con los versos sutiles, puntudos a la vez y luchadores del poeta y caballero ya nombrado. Don Ramón es nuestro corredor de cuervos, tiranuelos y de propiedades, de diablillos y candados. Con su poesía toma el huevo de la creación y rompiéndolo hace que escurra por él el aleteo de la democracia." (Red de Prensa Popular, Mayo 1990)

"De sus poemas me gusta mucho la capacidad que tienen de saltar desde una descripción que por supuesto anima a la materia, como nos enseña Huidobro cuando dice que el poeta "es un pequeño dios", hasta una generalización que siempre tiene que ver con sentidos muy profundos acerca de la vida. Lo más rico es que tal sentido lo da el lector, es decir, son textos que dan cabida para que el lector entre en ellos, dándoles y dándose así un sentido profundo para su propia vida.. Para la teoría de la recepción, una de las líneas más actuales de la teoría literaria, este encuentro lector-texto es lo que constituye a la literatura; y en mayor o menor medida todos sus textos apuntan a esa generalización." EDA NICOLA. Poeta. Ciudad de Coronel Moldes, Río Cuarto, Córdoba, Argentina.)

"Hemos leído su poesía y la de Jonás en el Taller. No somos críticos, pero, sabemos apreciar con nuestro corazón la sensibilidad, el vuelo poético, las imágenes, el lenguaje tan limpio y exacto en cada poeta. Qué buenos poetas ha tenido siempre Chile, y Centro América también. Hay como una exhuberancia común, una síntesis mágica de lo hispano y lo aborigen. Se hermanan lo mítico y lo racional, la denuncia y el éxtasis, la naturaleza y el mundo creado por el hombre. Con Eda (Nicola) siempre lo recordamos con afecto y admiración. Lo vemos como un patriarca hispano-chileno, una mezcla de toqui y caballero para el Siglo XX de esta nuestra América tan hermosa y sufrida." MARITA ECHAVE. Poeta. Coronel Moldes, Río Cuarto, Córdoba, Argentina.

"Sus versos me recuerdan a García Lorca, el Romancero Gitano, en ocasiones; pero, tienen siempre el sello de la sinceridad suya, del cantor de los lugares conocidos y amados, y de quien vivió unos tiempos de pesadillas que hoy muchos pretenden minimizar. Sus versos permanecen como un testimonio de lo ocurrido, de lo innegablemente ocurrido, en que el poeta, por mucho que se esfuerce, queda siempre debiendo." JOSE MIGUEL RUIZ. Poeta. Premio Municipal de Arte 1998 (San Antonio)

"SAETAS, Poemas del Tiempo Autoritario, no es una poesía militante ni de trinchera, es sólo el recuerdo de un bardo pregonando la historia en su veraz canto y que al decir del gran líder negro Martín Luther King "Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos como del estremecedor silencio de los bondadosos". Es por eso que en esta obra se mantiene vivo el recuerdo de esos momentos. Lo peligroso sería olvidarlos." SEMANARIO "ALBA", Página Literaria. Villa Alemana. Octubre.1999

"Ramón Acuña, poeta lírico en el espíritu, épico en la acción. Su obra cuando llega a nuestras manos no dan deseos de soltarla, desde el primer instante a uno lo cautiva; varios poemas están escritos en estilo romance que es el más musical de la poesía humanista. Pero él no se queda ahí contemplando las estrellas y las flores ni escuchando el canto de los pajaritos, sus versos marcan firme el paso, va a la acción, es un poeta de combate cuya arma es la poesía." GUILLERMO RUBILAR. Escritor. Diario Proa Regional, Octubre.1999.

"SAETAS, Poemas del Tiempo Autoritario, es un recorrido por esa memoria común que compartieron nuestros pueblos y que hemos sufrido en carne propia. "No nos une el amor sino el espanto" dice Borges entre tanto que ha dicho y es así para todos los pueblos de Latinoamérica y los oprimidos del mundo. La belleza del dolor y la compasión, el grito desesperado que produce el puñal de la injusticia se rebelan en todos tus cantos Ramón y me has hecho llorar como hace tiempo por nuestro muertos queridos, por aquellos de quienes nunca más supimos." MARITA ECHAVE. Poeta. Villa de Merlo, San Luis, Argentina.

"Tus poemas son saetas que apuntan y dan en el sentimiento. En tu libro hay fuerza y la eficacia de una espada justiciera cuando hablas de la patria. "Amigo" me conmovió hasta el hueso, lo mismo que ese himno que es "Pablo". "San Antonio, Puerto Viejo" es una pregunta y una respuesta en la que cabe la ironía. Bellísimo es "Camarada" y también ese homenaje "Mujer Chilena". Y, así, Ramón, podría seguir mencionándote cada uno de los poemas en los que has puesto el alma." ESTER DE IZAGUIRRE. Poeta y Novelista. Buenos Aires, Argentina.

"Pocas veces leyendo poesía, como no sea a Darío, Neruda, Poe, Whitman o más cercanamente a don Jaime Sabines, me da por repasar una y otra vez los versos del poema como me ha ocurrido con los tuyos. Tu trabajo es de una escuela libre; algunas veces, sin embargo, la métrica (quizá sin proponértela) rima los versos de tal modo que tienen una musicalidad sonora como para tocar en el lector cuidadoso y cultivado, fibras interiores que permanecen dormidas." ARTURO SOTO GOMEZ. Poeta chileno radicado en Chilpancingo, Estado de Guerrero, México. 2001.

ADOLFO COUVE.

El 11 de Marzo se cumplirán ocho años de la trágica muerte de Adolfo Couve, pintor y escritor residente en Cartagena desde mediados de los años ochenta. Sufría Couve una profunda depresión que reivindicó su triunfo en el instante supremo del suicidio. Muerte temprana y solitaria, sin esposa de la que se encontraba separado y sin su hija única, dicen, debido a una difícil relación familiar. La resaca de la aguda crisis existencial que lo perseguía y el conflicto que sostenía con la gran ciudad había encallado su barca en las playas rumorosas del balneario que ha visto caminar por sus arenas a famosos y connotados hombres de pensamiento. Se sostiene que lo suyo fue un auto exilio al que partió para alcanzar la tranquilidad que le permitiera abrir amplios ventanales a sus creaciones, estado de ánimo que se refleja en " la decisión del pintor de "La Comedia del Arte", quien se refugia en Cartagena para dar con los dioses del Olimpo." Espacios y siluetas de edificios y personajes de estos lares, perfectamente reconocibles, barriadas del puerto de San Antonio incluidas, se reflejan en la obra: "Cuando pienso en mi falta de cabeza (La segunda comedia)".

El suicida habita en los silencios del aislamiento y el aislamiento responde frío, drástico e inconmovible, alejando voces y manos, discriminando, segregando, estigmatizando al creador extravagante en cuyo interior, bastante más allá de su presencia incómoda y provocadora, hay un genio que lucha por abrirse paso hacia la luz. El drama desarrolla su acción irreversible con parlamentos no escritos y con espectadores que miran sin ver. Ninguna puesta de sol es igual a otra y esta será la más diferente de todas. Doce años vivió allí continuamente arrastrado a insondables abismos. Fue el suyo un caminar por el filo de la navaja que fatalmente segaría su vida en el momento más inesperado.

Adolfo Couve trajo hasta esta orilla un bagaje literario notable. La "Revista de Libros", de El Mercurio del 26 de Febrero de 2000, próximos a cumplirse dos años de su muerte, dedica portada y páginas centrales a sus últimos escritos. Y "El Líder", en su edición del 11 de Marzo de 2003 aboga por emplazar su nombre entre los grandes creadores nacionales. Sin duda un real desafío. Tres años después no se sabe si, aquí, el guante ha sido recogido... No, al parecer. Es posible que su nombre en una calle sin salida del entorno que más amó sea el único reconocimiento que la herrumbre de las altas mareas desperfilará convirtiéndolo en una constancia inerte. ¿Por qué no responder al trágico final de un rebelde inadaptado que sueña un mundo diferente, con signos de vida, en concursos literarios de palabra palpitante que, por esta vía, encuentren "la extraviada cabeza del hombre de cera" para coronarla de laureles? Más de alguien, desde el epicentro de lo cierto, dirá que prioritario sería honrar a don Vicente Huidobro, el vate que, cargado de gloria, vino a dormirse en la más hermosa colina de Cartagena. Eso es posible si, de una vez por todas, se echan allí las bases del Proyecto Parque Altazor propuesto en Marzo de 1993 por los poetas Pedro Mardones, "Beno" Navarro y los escritores de Villa Alemana, saldando así una deuda con ingentes y ruborosos intereses penales.

La proclamación del nombre de Adolfo Couve como propio tanto como el de don Luis Enrique Délano, Lita Gutiérrez y Miguel D´Alençon, el pintor de los "seres machem", que hace tan sólo algunos días se encontró, cual niño asombrado, con los paisajes de la Eternidad, exige el compromiso de los agentes culturales oficiales y privados y de los hermanos creadores que les sobreviven, para cincelar instancias académicas de estudio, de proclamación de la palabra escrita y de reencuentro de la comunidad con su obra. En palabras de Roberto Bescos: " Es de justicia, es imperativo, es ético refrescar la memoria de los pueblos por el nombre de los seres constructivos que han dotado de brillo y elevación el linaje humano. La proyección futura de la obra de los que nos anteceden en el tiempo es lo que nos incumbe. Parte de una misión." (Fragmento de: "Huidobro. Un atentado celeste." )

Amigas, amigos, hermanos escritores: Honremos a los ilustres muertos que un día estuvieron aquí tan altos como una montaña.

San Antonio, Fines del Verano de 2006.


EL ARBOL DE LOS LIBROS.


Cuando un poeta te entregue la palabra escrita de sus vivencias, sus sueños, sus aciertos y sus quimeras, desnuda tus pies porque vas a entrar al templo donde mora la intimidad de su alma.

Sentarse a la sombra de El Árbol de los Libros, de Hugo Gaviola, y percibir el murmullo de sus hojas es adentrarse en confidencias de sensibilidades que trazan el perfil de un hombre agradecido de la vida. De un pintor que plasma el paisaje en la palabra, de un canalero aquerenciado con torrentes fabulosos, de un juglar que canta los sucesos aferrados a su vida con un verso claro y transparente. Del padre que vive en vigilia oteando correos más allá de las orillas opuestas de mares infinitos del hijo lejano que lleva en su voz los ecos heredados de la musa que un día lo cautivara con una bella canción.

Este conversar del poeta con el hombre quieto y de puertas adentro que hay en él sabe a confesión abierta sin reclinatorio ni ventanilla. A crónicas de vida buena temperada con calor de hogar, de panal con zumbido de hijos que han sido y de uno, fugaz, que dejó un hermoso mensaje tras su paso apresurado. Aquel ser amado que fue " un susurro en el viento ".

El Árbol de los Libros es una fronda de espejos que reflejan, más allá de las vivencias, aquello que don Jorge Luis Borges dijo alguna vez: " El extraño deber de un escritor es éste. Un escritor recibe todas las vicisitudes humanas, siente todas las pasiones, pero, sabe que su deber es, en lo posible, transmitir todo en belleza; además, las miserias, los fracasos, las deficiencias, las humillaciones. Todo es como arcilla que le es dada para literatura."

¿De dónde viene este alfarero? : De la húmeda floresta que confiara sus secretos a Pablo y a Juvencio. De allí, del Temuco ancestral y generoso, nace el trayecto que lo lleva a trabajar como maestro de primaria y de escuela nocturna durante treinta y ocho años los que alterna con otros veinticinco en la Empresa de Agua Potable de Santiago donde fue dirigente gremial, Consejero de la Caja de Previsión, en representación de los trabajadores por varios períodos, y fundador de la Biblioteca Poeta Angel Cruchaga Santa María la que, por un tropezón de la Historia, cerró puertas y textos en Septiembre de 1973.

Después de un gran paréntesis en el que, como buen rotario, da mucho de sí en la formación de adultos: "Forastero siempre", "Cansado de ser árbol queriendo ser río / cansado de ser noche queriendo ser alba / cansado de ser agua queriendo ser vino / y aunque había días en que se cansaba de ser", continuó su rumbo de hombre - sur y de hombre - río hasta unir su caudal con la serenidad del Maipo para detenerse una mañana esplendorosa junto a la musa de la hermosa voz en un remanso del " verdiazul de los ríos en cuyas colinas suele florecer el viento." Aquí, frente al mar, ¡por fin el mar!, e inseparable de los ríos, él y ella, escriben tanto como lo permiten los días tranquilos y dan libre curso a su creatividad vibrando, por más de una década, con todas las expresiones artísticas lugareñas, en una entrega total y solidaria, participando con entusiasmo en la vanguardia de las Agrupaciones Culturales de San Antonio y Santo Domingo. Junto a la sombra de un gran ciprés congregan a los hijos y a los hijos de los hijos tanto como lo permiten las ataduras de cada cual. Todo encuentro es una fiesta y un decir de cosas bellas y de pan compartido.

El poeta ha llegado a un rincón de golondrinas y de atardeceres que en cada puesta de sol anuncia la partida que un día llegará, drástica e inexorable. En uno de esos arreboles, Solveig, la amada viajera que fue la escritora Gloria Artigas, Premio Municipal de Literatura de San Antonio, su esposa y compañera de tantas jornadas, emprende el vuelo hacia la infinita bondad del Padre de la Creación dejando en esta orilla el recuerdo hermoso de su paso y de su siembra que fue abundante y generosa.

Hoy, después de un laboreo de nostalgias por el huerto y el jardín de sus recuerdos, nuestro Hugo empuña la poda de sus escritos en un texto confidente que espolea nuestra imaginación con rumor de ríos y de grúas, con borrascosas ventoleras sureñas, con reflejos de oro rojo en el roble pellín, con repiqueteos de lluvia reconciliada con techumbres y cristales, con cartas que vuelan desde el Norte de Europa hasta una puerta abierta en el fin del mundo y con el eco del vocerío del reencuentro de los normalistas de Valdivia que rompe, incontenible, los años de la ausencia, vertiendo en todo aquello soplos de romanticismo y de exquisita y auténtica sensibilidad.

El Árbol de los Libros es un bello texto estructurado con amor en forma y contenido, con hermosa letra proyectada sobre fondos de crecida, tenue y elevada sombra. Un tesoro de versos maduros que reposaban en el arcón de la modestia de su autor.

Hermano poeta, no más postergaciones ni esperas, para ti reserva la literatura páginas blancas. Es el tiempo de ser río, de ser alba, de ser vino y de ser .

Amigas y amigos:

Sin contradecir a don Vicente Huidobro, con su venia, y porque estamos muy felices , con fuerte y clara voz, proclamamos la noticia:

"Silencio,

se oye el pulso del mundo como nunca pálido.

La tierra acaba de alumbrar un árbol."

Presentación de

EL ÁRBOL DE LOS LIBROS.
Texto de Poemas de Hugo Gaviola Cabezas.

Palabras de Ramón Acuña Carrasco.
Casa de la Cultura de Santo Domingo.
Sábado, 13 de Julio de 2002.

FEDERICO

Se dice que la hora 25 transcurre en los segundos más oscuros que siguen a la hora 24 y en cuyos senderos galopan los hierros de todas las bestias que habitan en el ser humano, las que cargan sus sueños y las que los pisotean.

Entre el 19 y el 20 de Agosto de 1936, en madrugada de furias desatadas, por decir lo que dijo y por hacer lo que hizo, que ya es patrimonio abierto a todas la sensibilidades que encuentran en su poesía las imágenes que la barbarie no pudo matar, por manos de victimarios sin rostros ni documentos, fue ultimado Federico García Lorca, el príncipe de las letras de habla castellana, "el poeta más grande de la España de nuestros tiempos". Dicen las crónicas que: "El 8 de Agosto, poco después de haber vuelto a Granada, en su casa de Huerta de San Vicente, se presentaron efectivos del Ejército a registrar el lugar y, aunque no era él a quien buscaban, lo tacharon de enemigo. Por ese motivo consideró prudente esconderse en casa de su amigo Luis Rosales, de donde pasó al piso de Pepiniqui, hermano de éste, quien, por ser dirigente de Falange Española, creyó que lo podía proteger mejor. Sin embargo, Federico fue detenido el día 16, siendo conducido al Gobierno Civil y, desde allí, a medianoche, hasta una casa llamada "La Colonia", en las cercanías de Viznar, un pobre y triste pueblecillo distante de Granada unos doce kilómetros. En la madrugada del 19 al 20 de Agosto alguien tuvo que oír los disparos que segaron la vida de Federico García Lorca." Está dicho, y fatalmente muy repetido, que " los cuerpos vuelven a la tierra, aunque muchas veces, como en el caso del de Federico, sin que se sepa donde. Pero, el alma queda. Y la de García Lorca quedó prisionera en la letra de sus versos. De aquellos versos que a nadie dejaban indiferente."

El tiempo, sabio e irrefutable, ha confirmado que el poeta, músico, pintor y dramaturgo, fue muerto en Viznar, cerca de la Fuente de las Lágrimas, junto con un maestro de escuela de Pulianas, llamado Dióscoro González Galindo, y de dos banderilleros : Joaquín Arcollas y Francisco Galadías. Dice Rafael Alberti: "Nunca se habrá llorado y protestado tanto en la tierra entera. El primer poeta que relató este horror fue Antonio Machado. Su tremendo estribillo sonará para siempre, como un redoble de campana , en la noche cobarde de sus asesinos: " ...Que el crimen fue en Granada / sabed - Granada - ¡en su Granada!"

En Chile, Oscar Castro, el poeta de Rancagua, el más lorquiano de este fin del mundo, dijo de él, en parte de una hermosa elegía con la que se dio a conocer por correo ante sus hermanos poetas de Valparaíso: " No murió como gitano / no murió de puñalada / cinco fusiles buscaron / por cinco caminos su alma / Le abrieron el corazón / lo mismo que una granada / y el surtidor de su sangre / manchó las estrellas altas / ¡ Cómo lloraban los ríos / de España ¡ En ese instante indeciso / de las hembras despeinadas / en ese instante en que el grillo / cava la mina del alba / García Lorca, en el suelo, / con una flor colorada / condecorándole el pecho / quedó sin canto y sin habla. / ¡Cómo temblaban los montes / de España."

El juicio de la Historia archiva nombres, responsabilidades oscuras, intrigas y conjurados. Lo único cierto y claro es la tragedia y la huella imborrable de la barbarie.

Setenta años van desde entonces y la imagen y la obra de Federico García Lorca, un legado que ha vencido a la muerte. Porque, amigos, no mueren los poetas.